Citas textuales

La Derecha y la conciencia

La decisión del Tribunal Constitucional, comunicada este jueves, que rechazó la exigencia de arrepentimiento para la obtención de la libertad condicional por parte de violadores de derechos humanos, permite examinar un problema de central importancia: cómo ha de concebirse el papel de la conciencia en la vida pública (…).
La derecha sostuvo -y al parecer el Tribunal Constitucional compartió el argumento- que esa exigencia violaba la libertad de conciencia. La conciencia, dijo la derecha, equivale a un recinto íntimo que está más allá de toda exigencia, se trata de un ámbito inviolable de las personas que una exigencia como esa, de ser aceptada, atropellaría. Para coronar su alegato, el requerimiento de la derecha citó la argumentación que el propio Tribunal Constitucional formuló a propósito de la objeción de conciencia en el caso del aborto. Allí el tribunal había dicho que no era posible imponer la obediencia a una ley que infringe los dictados de la propia conciencia.
El defecto del argumento esgrimido por la derecha salta a la vista.
Como es obvio, una cosa es esgrimir la conciencia para eximirse de cumplir la ley (el caso del aborto) y otra cosa, muy distinta, esgrimir la conciencia para violarla y negarse ex post a reconocer públicamente el crimen y su daño (el caso de quien violó los derechos humanos).

Comentarista Carlos Peña en El Mercurio.


Límite a la libertad de expresión

Ahora el proyecto (que inicialmente quería castigar al “pinochetismo”) ha sido denominado, con más pompa que circunstancia, “contra el negacionismo”, buscando emular la legislación antinazi. Ninguna de las personas que lucharon por restaurar la democracia en los 80 -las que en verdad lo hicieron, no las que buscaban otra cosa- habría imaginado que tres décadas después siquiera se discutiera una segunda ley maldita, casi como espejo y desquite de las anteriores. Pero ese proyecto existe, y en torno a él se arremolina un confuso grupo de diputados. Hacen bien los periodistas que anotan esos nombres y siguen sus intervenciones, porque ahí se sabe dónde está cada quien. Dónde están los adversarios, los nuevos censores.

Ascanio Cavallo, en La Tercera


Prestigios en derrumbe

El año 2018 fue muchos años a la vez. Todos ellos tuvieron algo en común: el fracaso de las instituciones que hasta hace muy poco se erigían como edificios sólidos de prestigio. El año arrancó con la visita del Papa Francisco, que a la larga acabó por empujar a la Iglesia Católica chilena a un despeñadero moral, policial y judicial. Un derrumbe que la Iglesia compartió con Carabineros, otra institución que hasta hace unos años encabezaba las listas de adhesión popular. La policía uniformada gozaba de una fama de probidad que la blindaba incluso de su participación en los crímenes de la dictadura. El blindaje comenzó a sufrir trizaduras en 2017, cuando un fraude multimillonario quedó al descubierto y acabó por agrietarse este año, cuando un montaje burdo -la Operación Huracán- desnudó las tripas de una burocracia chapucera, aceitada de mentiras y sinvergüenzuras. Finalmente, en noviembre, el asesinato de Camilo Catrillanca sepultó en un basural los jirones de prestigio que Carabineros conservaba. El pozo de la desconfianza seguía llenándose.

Oscar Contardo en La Tercera


Ojo con los buitres

Como todos los buitres, el jote de cabeza roja (Cathartes aura) es un ave ambigua. En el suelo es asquerosa; en vuelo es majestuosa. Por el dorso sus alas tienen un color negro amarronado, más bien mugriento. Sin embargo, por dentro las alas del jote son blancas. Es decir que, posado sobre un árbol con las alas plegadas, el jote parece lo que es: un ave carroñera. Pero cuando lo miramos desde abajo, mientras vuela luciendo el revés albo de su plumaje, el jote semeja un ángel pequeño, lento y ceremonioso.

Carlos Franz en La Segunda


La responsabilidad del Poder Ejecutivo

De ocurrir un crimen tan alevoso como el del comunero mapuche Camilo Catrillanca parece particularmente grave que el Presidente de la República y su ministro del Interior despojen de su cargo al Director General de Carabineros, cuya dependencia directa y fluida con La Moneda nos constaba a todos, así como las múltiples formas de confianza política que se le tributaban constantemente desde La Moneda. Es el Poder Ejecutivo el responsable de haberle asignado atribuciones especiales al GOPE de Carabineros, por lo que este atentado a una persona desarmada, y completamente fuera de cualquier disturbio o enfrentamiento, no es más que un horrendo crimen que se explica en los abusivos fueros otorgados en el proceso de militarización de la Araucanía.

Comentario dek periodista Juan Pablo Cárdenas en http://juanpablocardenas.cl/