Controlando la velocidad.

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

En el último tiempo aparecen varias voces invocando más y nuevos controles para reducir la velocidad con que los conductores llevan a sus vehículos. Desde zonas “peatón-friendly” que lo limitan a 30 Km/Hr, pasando por multitud de “lomos de toro” y eso, sin olvidar a los que añoran los fotorradares y que están en abierta campaña. El tema no es menor, la muerte por accidentes de tránsito se mantiene muy elevada, y la evidencia apunta a que bajar la velocidad incide directamente en la sobrevivencia de los peatones que son atropellados.

Lo primero que llama la atención, es que se asume que en la mayor parte de los accidentes de tránsito la causa (quienes deben hacer algo para evitar el accidente) radica en los conductores, y no en conductas de riesgo excesiva de algunos peatones.

Sin embargo, de todas las soluciones que se plantean, falta una, que es lógica, necesaria y altamente efectiva.

Quienes usamos el GPS social, el denominado Waze, hemos descubierto que una diferencia de velocidad de 20 KM/hora no es significativa en nuestros tiempos de viaje. Waze hace una interesante predicción de los tiempos de llegada basado en la información real de la velocidad a la que se mueven los vehículos (otros usuarios de waze). Y su tasa de acierto es increíble.

El problema del tiempo de llegada, después de mucho tiempo de usar Waze, no está tan asociado a la velocidad (menos a la máxima) sino a los tiempos de espera. La aparición de semáforos, es mucho más significativa que la velocidad máxima. Usar una carretera urbana, no es más rápida por la velocidad máxima de desplazamiento, sino por la ausencia de semáforos.

La pregunta entonces, es por qué no sincronizar mejor los semáforos. Si la velocidad de desplazamiento en ciudad, fuera –en promedio- más alta sólo por no tener que esperar los semáforos, entonces los propios conductores regularían sus velocidades y se desplazarían sin tantas aceleraciones y frenados. Sería una vía más segura para todos.