Un segundo...

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Para los amantes de Víctor Jara, la vida es eterna en 5 minutos… Gloria Benavides podía cantar todo un vals en un minuto… y Les Luthiers luego de una larga y divertida presentación, tocaban un vals en sólo un segundo… Sin duda, desde que los relojes incluyen un segundero, para la mayoría de nosotros un segundo es la unidad mínima para medir el tiempo, aún cuando en la vida diaria, apenas usamos la “hora y fracción”, o si se trata de puntualidad chilena, un par de horas de atraso sea “pan de cada día”.

Todos sabemos que la rotación de la tierra alrededor del sol dura lo que hemos definido como un año normal, (aproximadamente 365 días y un cuarto, por lo que los años bisiestos ayudan a mantener el cálculo del tiempo). También sabemos que la rotación de la tierra sobre su propio eje, dura 24 horas. Sin embargo esta definición –aunque útil- no resulta muy precisa. La evidencias es que la rotación de la tierra es irregular, razón por la cual se ha establecido el “segundo intercalar” (“leap second” en inglés) que de manera análoga al día 29 de febrero, consiste en variar por un segundo, el reloj mundial. Así, el próximo mes de junio, durará un segundo más que los demás meses, específicamente el 30 de junio, será el día más largo del año.

La definición del “segundo intercalar”, es que se puede atrasar el reloj, es decir intercalar un segundo, o adelantarlo (quitar un segundo, de manera similar al cambio de hora normal a horario de verano). Sin embargo, hasta ahora sólo se ha utilizado para atrasar el reloj. Por ello, algunos sostienen que se está produciendo una “pereza” en la rotación de la tierra (y que con el tiempo debiera aumentar), por ahora la evidencia es que al igual que con el año bisiesto, sólo se trata de un ajuste para mantener los estándares de las definiciones. El “segundo intercalar” se ha utilizado 25 veces desde 1972 (cuando se estableció por primera vez) a un promedio de una vez cada 19 meses, pero sin la regularidad del año bisiesto (establecido cada 4 años de manera formal) ya que es la IERS (International Earth Rotation and Reference System Service) la que define cuando es necesario aplicarlo. Hasta ahora, usualmente se ha aplicado el 30 de junio o el 31 de Diciembre, y la última vez fue hace 3 años, en junio del 2012.

Se cuenta que para los romanos, el día y la noche duraban siempre 12 horas, independientemente de la estación del año; por lo que en verano la hora diurna, duraba más de 60 minutos y en invierno, la hora podía llegar a durar poco más de 50 minutos. El método resultaba práctico, sobre todo porque se usaban relojes solares, que no tenían (ni tienen) la precisión de un reloj de cuarzo; porque en ese entonces “el mundo conocido” era lo suficientemente reducido, como para mantener ese estándar horario sin que causara problemas; y porque la “velocidad” de las comunicaciones se medía en días, semanas o meses… En nuestro mundo actual, aunque se intentara implementar un sistema así, las comunicaciones internacionales lo harían imposible de utilizar. Aunque eso evitaría las discusiones sobre el “horario de verano v/s horario de invierno”.

En todo caso, si siente que el próximo 30 de junio, la tarde se hace más larga de lo normal, siempre le puede echar la culpa al “segundo intercalar