Redes sociales: para bien y para mal…

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Aún no se ponen de acuerdo, para algunos fue un tuit de un periodista de TVN, para otros fue culpa del nunca bien ponderado “Generador de Caracteres” (en noticia de TVN); para otros más, fue lo que se entendió de la declaración de una diputada… Pero el tuit se viralizó, la noticia prendió fuego y al día siguente, el meme era irónicamente claro: “Copec agradece a los autores de la noticia del desabastecimiento, el haber alcanzado la cuota de ventas de Julio, que se había visto afectada por las restricciones de preemergencia”… Todo el problema surgió porque los transportistas de los combustibles, reclaman, con aparente justa razón, que parte de la pega que les han asignado, requiere de mejores implementos de seguridad (el trasvasijado de combustible y el sellado de los cambiones). Y según entiendo, su “huelga” era sólo en ese aspecto. Pero la información se confundió, y como en el infantil juego del teléfono, se transformó hasta el punto, en que se generó una alarma general.

En la otra cara de la moneda, “el definido” publicó durante esta semana, un micro reportaje sobre el pueblo de Jun en España, que ha sido pionero en temas de administración electrónica (casi todos los servicios se obtienen electrónicamente) y que en la actualidad operaría en gran medida usando Twitter… Al punto que los policías ya no llevarían en la puerta del auto, el número de teléfono para llamar en caso de emergencia, sino su correspondiente “@”, es decir, su identificación en twitter. Todos los funcionarios tienen su cuenta twitter, y según lo que se puede ver en la red, no sólo la usan responsablemente (a diferencia del “community manager” del ministerio del trabajo que en la madrugada del domingo, cuando llovía intensamente y con viento, se equivocó de cuenta, y en vez de usar la personal, publicó desde el ministerio, una torpeza sobre que en el centro, no se corta la luz) sino que entregan información práctica, como el menú de los colegios públicos o el estado de reparación de alcantarillas y juegos en las plazas públicas.

El uso de las redes sociales, desde una perspectiva de gobierno electrónico, puede convertirse en una herramienta muy útil, ya hemos visto que ciudadanos responsables, usan waze para compartir el estado de las calles y las alertas de situaciones que podrían repercutir en accidentes graves; pero para ello, hay que entender correctamente las redes y tener confianza en quiénes y cómo publican la información. No bastan las redes mismas, se necesita que esa información sea pública (en el pueblo de Jun, en las pantallas municipales, se presentan todos los tuits, sin filtrar, que envían los ciudadanos) y transparente. Que si algo se convierte en tema de preocupación (como fue el tema del reparto de combustible) que sean las autoridades competentes quienes respondan y confirmen o nieguen esa información. Y para ello, las autoridades también deben ser altamente responsables de su trabajo, no sólo disponer de “community managers” que les hagan el trabajo, sino asumirlo con la misma preocupación que las declaraciones públicas o las entrevistas en televisión.

Aún nos falta para tener un uso confiable de las redes sociales. La pregunta es: ¿estamos dispuestos a hacerlo?