Hasta el infinito y más allá

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Una antigua serie de televisión, se iniciaba con una frase mágica: "El espacio, la última frontera" y al igual que la frase del personaje Buzz Lightyear (Toy Story) utilizada para el título de este comentario; deben haber ser frases que rondan los pensamientos de todo aquél que sueña con pilotar un avión.

Hace 100 años, un piloto chileno decidió ir más allá de cualquier limitación atmosférica o técnica, elevándose en un avión biplano Sánchez-Besa, con el número 13 y de nombre "Manuel Rodríguez", de discutible calidad (según se comenta, había casi nula disponibilidad de repuestos para ese modelo), y bajo condiciones climáticas adversas (una fuerte neblina).

Debe haber algo de alma de niño aventurero en todos los que hicieron alguna vez un viaje así. Y claramente, lo había en el alma del Teniente Alejandro Bello, quien después de recibir las instrucciones de su Capitán Manuel Ávalos, debía hacer un vuelo desde el aeródromo de Lo Espejo, pasando por Culitrín y Cartagena, para regresar a Lo Espejo y obtener así, su título de Piloto Militar.

Hasta el día de hoy, no se sabe que fue del Teniente Bello o su avión. Según la novela "La Sombra de Fuego", viajó a un pasado alternativo, donde junto al Capitán Prat, logran cambiar varios aspectos de la guerra del pacífico. La explicación fantasiosa de un "portal interdimensional", o de una "abducción alienígena", es casi tan buena como cualquiera de las que se han sugerido, sobre choques con diferentes cerros (rinconada, cuncumen, etc) caidas a tierra de difícil acceso (la quebrada del diablo) o derechamente la caida al mar. Lo cierto es que, el teniente Bello decidió enfrentar las nubes y nunca más se supo de él. Desde el mismo día de su desaparición, hasta la fecha, hay expediciones en su búsqueda, cada cual con una teoría o dato (la mayoría, lamentablemente falsos) que sugiere dónde podría estar.

Pero, y al igual que en el caso de del capitán Prat, el teniente Bello es un héroe trágico que inspira. Aún cuando se pueda hacer mofa de la situación ("más perdido que el teniente Bello"), son muchos los pilotos a los que les gusta volar aviones de menor envergadura, que desafían al clima con la misma decisión que el teniente Bello y que -aún con las tragedias aéreas que cada cierto tiempo nos conmueven- siguen volando y haciendonos soñar a aquellos que nos quedamos en tierra.