¿Estamos preparados para el Teletrabajo?

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

 

En su reciente discurso por el día del trabajo, el presidente anunció su intención de enviar varios proyectos de ley, entre ellos, los relativos al "teletrabajo". Es decir, la posibilidad de trabajar desde el hogar, vía Internet. Y la pregunta más recurrente es ¿estamos preparados para ello? y/o ¿tendrá alguna repercusión real?

La respuesta no es alentadora. Es cierto que hay ciertas profesiones que, por años, han realizado teletrabajo. Quizá el caso más conocido, es el de contadores que llevan contabilidades de varias empresas desde sus oficinas-hogares. Lo mismo ocurre en actividades como Periodismo Digital, Docencia de e-Learning y, por supuesto, en no pocas actividades propias de la informática (desarrollo de software, sitios web, etc). Pero esas actividades, en la posibilidad real de hacer teletrabajo, ya lo están haciendo. Y los profesionales ejecutan lo que se denomina "ejercicio libre de la profesión".

¿Qué pasa en otras actividades? Recientemente, la CEO de Yahoo, Marissa Meyer, informó su decisión de poner fin al teletrabajo en las empresas Yahoo a partir de Junio de este año, la decisión obedece, según se indicó a dos consideraciones:

  1. Abusos por parte de trabajadores que reportarían estar trabajando, pero que en la práctica estarían dedicandose a otras labores (familiares u otras laborales).
  2. Que la gente reacciona mejor a la interacción, cuando esta es cara a cara.

La primera consideración, está claramente ligada a la necesidad de mostrar una empresa más activa a los accionistas. Hay muchos inversionistas que creen que el teletrabajo se presta para abusos. La segunda, a un tema mucho más filosófico: trabajo mejor con quien veo cara a cara.

En muchas de mis labores profesionales, he observado ambas situaciones. Desde gente que no cree que esté haciendo el trabajo, salvo que lo esté haciendo "in situ", a gente que necesita hablar "cara a cara", para poder ordenar sus ideas y transmitirlas de mejor manera, para estas personas no es posible ordenarse frente a un texto (si la estadística que decía que gran parte de los chilenos son incapaces de extraer las ideas de los escritos es cierta, entonces es comprensible que tengan aún más dificultades para plasmar ideas en textos).

Más aún, si a los profesionales que ejercemos el "ejercicio libre", se nos paga por horas... La confiabilidad del tiempo dedicado efectivamente a una actividad, junto con la disciplina para ejecutarlo, es un problema real.

Pero el problema no es sólo de las personas. También hay conflictos técnicos. Recientemente se realizaron varias pruebas que demostraban, sin lugar a dudas, que las empresas proveedoras de Internet, siguen realizando el "traffic shapping", es decir, pese a vender un ancho de banda determinado (4, 8, 15 o más Megabits por segundo) en la práctica ese ancho de banda no se puede utilizar completamente, para una actividad específica (ver un video, descargar un archivo, ets). Pruebas realizadas, demostraron que incluso los videos de YouTube no cargan a la velocidad que realmente podrían. ¿cómo lo saben? por una tecnología denominada VPN (Redes Privadas Virtuales) que permite que desde su casa, establezca una comunicación privada virtual con otro lugar (en estas pruebas, con empresas en USA) esa comunicación se realiza de manera secreta, impidiendo que el proveedor (Movistar, VTR u otros) sepan si Ud. está viendo un video YouTube o descargando un archivo, por lo que, milagrosamente, las descargas parecen "volar".

Finalmente, hay un tercer gran análisis que hacer: ¿puede Ud., desde su hogar, hacer teletrabajo? es decir: ¿cuenta con un espacio apropiado? o ¿va a ser interrumpido constantemente por sus familiares (hijos que creen que un papá o mamá en casa, está para atenderlos sólo a ellos) o por vecinos? Con los departamentos cada vez más reducidos, disponer de un espacio "inviolable" es cada vez más difícil. Y si es complicado callar al compañero de trabajo que desde el módulo del lado, insiste en comentar el partido de fútbol, la teleserie o la última nota de farándula; es aún más complejo si ocurre en la casa, con la pareja, la nana, los hijos o las mascotas.

Mi impresión es que Chile no está hoy, más preparado que hace 4 años para el teletrabajo. Y aunque tenemos mejoras tecnológicas reales (y otras prometidas, como LTE: la nueva generación en comunicación inalámbrica) nos falta generar las confianzas adecuadas, las costumbres apropiadas y la disciplina necesaria. Y en eso, no hay avance "país", sólo avances individuales.