El retorno del reloj del apocalipsis

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

En su libro “Los Tecnólogos” sobre los primeros años del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) Matthew Pearl recuerda el eterno conflicto entre la búsqueda de la tecnología y su uso responsable, al punto de llevar la discusión a una pregunta de fondo: ¿es responsable liberar los resultados de las investigaciones tecnológicas, a toda la población? ¿o debe permanecer controlada por unos pocos?

En 1947, recién terminada la segunda guerra mundial, y recién empezando lo que se llamaría la guerra fría, un grupo de científicos atómicos tomaron la responsabilidad de informar sobre el riesgo de un “apocalipsis nuclear” (también llamado, el día del juicio final); la idea del reloj, era transmitir la urgencia sobre la necesidad de involucrarse activamente (en el ámbito tecnológico y científico) para prevenir el estallido de una guerra nuclear y su posterior “invierno nuclear”. Y para ello, se diseñó una imagen de un reloj, al que le faltan pocos minutos para llegar a la medianoche. Al igual que para Cenicienta, la medianoche marcaría el fin de la humanidad como la conocemos, por lo que la idea del reloj, es que hay que actuar antes de que se desencadene el final.

Aunque hubo muchas reacciones (algunas incluso contrarias al reloj, bajo la creencia de que impulsaba la carrera armamentista) lo cierto es que durante los últimos 58 años, el reloj del apocalipsis ha formado parte de la portada del Boletín de Científicos Atómicos de la Universidad de Chicago (ahora también online en: http://thebulletin.org/ )

Actualmente, el reloj del apocalipsis no sólo considera la posibilidad de una guerra nuclear, aunque esa fue su motivación inicial y lo que ha hecho variar la hora entre 17 minutos para la medianoche (1991, con el fin de la guerra fría) a tan sólo 2 minutos para la medianoche (1953, cuando Usa decide desarrollar la bomba de hidrógeno); sin embargo, el último movimiento (el recién pasado 22 de enero) y que acercó el reloj a tan sólo 3 minutos de la medianoche, fue influenciado fundamentalmente, por el problema del cambio climático (aunque también por el riesgo de desarrollo de arsenal nuclear en el medio oriente).

Para algunos, el reloj del juicio final, había perdido importancia después del fin de la guerra fría, mal que mal, se atrasó a 17 minutos para la medianoche, lo que quitaba casi toda urgencia. Y además, se mantuvo por cuatro años en esa posición. Sin embargo, el reloj nos devuelve a la pregunta que Pearl: ¿nos debemos hacer responsables, entre todos, de los efectos de la tecnología? La respuesta, es cada vez más categórica: no hay otra opción. A lo más, los científicos pueden advertir de las posibilidades, pero el detener los riesgos, es tarea de todos.