Neutralidad en la red…

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

La última (al momento de decidir esta columna, claro) polémica de Trump, tiene directa relación con la tecnología: Eliminar las normas que garantizan la “neutralidad de internet”, una normativa generada en 2015 por el entonces presidente Obama, para asegurar el acceso igualitario a la red, tanto para personas, como para empresas.

Aunque es obligatorio destacar que nuestro País fue pionero en términos de establecer este tipo de normativa, como la gran mayoría de los servicios que consumimos vienen de Estados Unidos (o pasan por sus redes, desde el resto del mundo hacia Chile) es importante entender que efectos nos puede provocar la decisión de Trump.

Para entender el tema, básicamente en la “autopista de la información”, la “neutralidad de la red” garantiza que no habrán “pistas segregadas”. Que independientemente del sitio al que Ud. se conecte, tendrá un acceso igualitario, y sólo dependerá de la información que esté moviendo, si será más rápida o más lenta.

Pero los proveedores de Internet sugieren que eso “no es bueno”. Que segregar algunas pistas, podría tener muchas ventajas, especialmente en bajar costos de acceso. El ejemplo más evidente, es que si Ud está leyendo esta página, y su vecino está viendo páginas de alto tráfico (sean youtube, netflix u otras de video) no es razonable que ambos paguen “lo mismo”. Que si Ud. no va a visitar páginas de videos, entonces podría adquirir un plan de acceso más barato, pero limitado a ciertas páginas, dónde se le garantiza una alta velocidad. En principio llega a sonar razonable.

Pero consideremos un proveedor (y en Chile los hay) que propone un “pack” de Internet y Televisión por Cable, que además dispone de un sistema de “Video On Demand” con algunas películas gratuitas y otras de pago (Pay Per View). No sería extraño que ese proveedor deseara que sus clientes vean su servicio y no otros como Netflix. Y podría caer en tentación de hacer a Netflix parte del servicio “premium” que como se dice “tiene otro costo”. Pero claro, en Chile tenemos Ley 20.453 (Ventana Nueva) que consagra el principio de Neutralidad en la Red para los Consumidores y Usuarios de Internet.

¿Tenemos de que preocuparnos? Sí. Porque la mayoría de nuestros contenidos vienen de Estados Unidos (incluso los que vienen de otras partes, pasan mayoritariamente por USA). Aunque hoy no parece ser el caso, podría ser que nuestro acceso al mundo, sea provisto en Estados Unidos por una empresa que sea adquirida por alguna gran trasnacional como Disney, que ofrece sus propios servicios “On Demand”. Y no sería raro que esa empresa privilegie (vía exclusiva) el acceso a los portales Disney, en detrimento de empresas como YouTube o Netflix. Y en ese caso, nuestra ley serviría de muy poco.

Además es necesario tener presente que hoy en día, el acceso a Internet se realiza más desde teléfonos inteligentes, que desde computadores. Y que casi todas las aplicaciones para estos equipos, consumen internet.

Actualmente, tenemos una situación que es discutida por los puristas: hay empresas que ofrecen “whatsapp” ilimitado, lo que la Subsecretaría de Telecomunicaciones interpreta como “un beneficio para los usuarios”, pero claramente atenta contra otras empresas que procuran generar sus propias aplicaciones de mensajería (Line, Telegram, etc) e incluso contra aplicaciones de seguridad (que quizá incorporen en otras ofertas) como SoSafe o Commisur podrían quedar inhabilitadas si el usuario “ya gastó su plan de internet”, volviendo a esas aplicaciones, en mero “gasto de memoria”.

Ya en Chile vimos las ofertas de “banda ancha light”, que es la razón que esgrimen desde el gobierno de Trump para quitar las normas de neutralidad. Y vimos que tenían deficiencias y que hacían difícil que los usuarios pudieran ejercer un real derecho a elección de aplicaciones y servicios internet. Peor si empresas emergentes, con buenas ideas, se encuentran con una traba adicional para ofrecer sus apps o servicios internet.

Un dato extra: la neutralidad no impide que un juez, como parte de la persecución de delitos, cierre o bloquee servicios ilegales.

Habrá que ver cómo se desarrollan los eventos. Y esperemos “que no se les pegue” la tentación en Chile.