Un meme necesario...

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Ardieron las redes sociales, bajo el hashtag #LeyCTM todos nos enteramos que un diputado de la república, quería prohibir los memes… Y eso nos pareció inaceptable. Sea por respeto a la libertad de expresión, sea por respeto a la tradición de caricaturizar a las autoridades (Topaze y de The Clinic para ejemplos), sea por la creencia de que Internet y sus redes sociales son un espacio de libertad; o sea por considerar que una ley que prohíba los memes, es una verdadera estupidez… es como hacer una ley para prohibir el rumor, una cosa es declararlo formalmente y otra muy distinta hacer que se cumpla (salvo una censura casi absoluta, tipo 1984 de Orwell y ni siquiera ahí llegaba a tanto).

¿Qué fue lo que pasó realmente? El diputado DC, Jorge Sabag presentó un proyecto para “perfeccionar la protección de la dignidad de las autoridades”. Para ello, se pretendía modificar el Código Penal, para castigar toda forma de amenaza o insultos contra las autoridades (“regular el delito de ofensas a la autoridad realizados por medios digitales debe servir además como modelo para considerar un nuevo cuerpo legal que regule las relaciones entre las personas”). En síntesis, quienes realizaran insultos o amenazas contra la autoridad, serían castigados con reclusión (grado medio) y multas (11 a 15 UTM: entre 300 y 450 mil pesos aproximadamente, que se duplicaban en caso de agravantes). En concreto pretendía castigar a “Quienes realicen amenazas o profieran insultos contra la autoridad por medio de plataformas electrónicas, ya sea de forma textual o gráfica, considerándose como agravante que no lo hagan con su verdadera identidad o que intenten obstaculizar la identificación del computador desde el cual se difunde el mensaje”.

Me pregunto quién fue el que relacionó la ley con los memes. Es cierto que los memes en su mayoría se burlan de personas o eventos, en forma gráfica y ninguno tiene autor conocido y ocultan la identificación de su origen. Pero por otra parte, es una cuestión de opinión si “Piñericosas” (publicado por The Clinic) es o no una forma de insulto (al menos el expresidente Piñera lo consideraba gracioso).

Cuando “ardió Troya”, el diputado reculó. Dio una explicación absurda: “Fue un error. No me fijé bien en lo que habían redactado mis asesores” y consultado explícitamente por los memes, dijo que no sabía que eran (hay quienes creemos que la dignidad de las autoridades se mejoría si las autoridades hicieran bien el trabajo encomendado). Si el diputado sigue esta columna, al menos tendrá un poco más de información.

El concepto de meme, acuñado por Richard Dawkins, no está en el diccionario de la academia de la lengua española, pero define la “unidad teórica de información cultural”, es decir, la mínima información necesaria para transmitir una idea. Y da lugar a una protociencia: la memética.

A mi entender son ejemplos de memes: un rumor, un titular de noticia, algunas portadas de medios (la mayoría son varios memes ordenados), algunos doodles de google, o una imagen simple con un dato (real o no).

Sin embargo desde la aparición de las redes sociales, léase Twitter, Facebook o Tumblr, el término se asocia fundamentalmente con imágenes de tamaño reducido y de mensajes jocosos. Y han evolucionado, hasta el punto de tener sus propias “reglas”, hay imágenes que transmiten un principio aceptado por la comunidad, como por ejemplo: “Bad Luck Brian” (mala suerte), “Philosoraptor” (triviales pensamientos profundos), “Friki” (tecnología sin habilidad social), “Conspiration Keanu” (para teorías de conspiración) etc. Si quiere jugar a hacer sus propios memes, puede usar distintos sitios, como por ejemplo: www.memegenerator.es o es.memegenerator.net

Y por si queda alguna duda, un meme necesario (el cuerpo es de “Bad Luck Brian”, el rostro del diputado) pero claro, sólo como material educativo, sin ninguna intención de insultar: