Juegos Olímpicos por TV…

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Vi parte de los juegos olímpicos, y sentí que viajaba en el tiempo… al pasado, al menos al siglo pasado… No, no tengo reclamo contra lo que ocurrió en Río, y antes de cualquier otra cosa, vaya un reconocimiento enorme a los deportistas chilenos que, contra mucha adversidad, logran llegar a una competencia así, e incluso lucirse avanzando en ella. Felicitaciones a ellos y ojalá que para el próximo evento, las cosas sean mejores y logren mejores resultados. Mal estaría que los criticara a ellos o el gran evento preparado en Rio… Quizá algún día podamos hacer uno en Chile.

No, mi viaje en el tiempo, lo produjo la transmisión televisiva. Y no sólo por la larga lista de comentarios sexistas que encendieron las redes sociales (desde el leso que quería que las gimnastas mostraran más piel, hasta el inevitable comentario sobre si tal o cual mujer deportista estaba casada y tenía hijos). Tampoco fue la mentada foto del vóleibol playa entre Egipto y Alemania que fue denominada “el choque cultural” por la diferencia en el vestuario (Foto aquí) sin hacer comentario alguno sobre la capacidad deportiva de las contrincantes, ni que se dijera que se publicó una versión censurada en un país musulmán (la alemana habría sido pixelada por la censura).

El viaje en el tiempo, fue resultado de una producción que, claramente, se quedó pegada en el tiempo. Es cierto que hoy tenemos televisión digital y que los canales transmiten en HD, pero claramente, la producción parece no haber cambiado mucho (o para bien) en los últimos 30 años. La televisión optó por un panel donde había uno que otro “experto” y, era que no, rostros televisivos incapaces de evitar los lugares comunes. Lo más lejos que llegaron, fue a enviar “noteros” que hacían “La Pregunta” a los ganadores de algunas competencias: “¿qué opina de Chile?

Pero se suponía que teníamos televisión digital, que la tecnología permite muchas más cosas que antes, que ya no dependemos de lo que, en ese momento, esté viendo un Carcuro o un Solabarrieta en sus monitores, para que el técnico de la transmisión nos envíe esa parte específica de la señal que ellos reciben. Menos cuando ocurre que simultáneamente hay a dos o más competencias en paralelo y mientras unos televidentes quieren seguir una (por ejemplo a Mo Farah en sus 10.000 metros) otro puede querer ver la otra (lanzamiento de jabalina o salto alto). Peor si además de tener una única señal, ésta se interrumpe regularmente para mostrar los “mensajes de sus patrocinadores” (comerciales) y estos son los clásicos comerciales de siempre (incluyendo, era que no, los de la teleserie que está empezando y reality que se acerca).

Uno esperaría que, con televisión digital, lleguen un conjunto de señales, que se puedan ver como pantalla de cámaras de seguridad, o varias imágenes simultáneamente (a una fracción de la pantalla, claramente) o que sea uno el que selecciona la señal específica que ve. Y que esa imagen es apoyada con información útil de expertos que saben de qué se trata cada deporte. Es cierto que había quienes sí sabían de que hablaban, pero eran los menos.

Quedan 4 años para los próximos juegos... veremos qué pasa entonces.