Una furby navidad...

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Todas las navidades, hay algún juguete que se transforma en el más pedido por los niños. Ya sea que ocurra de la mano de una serie de televisión (de personajes reales o animados, se llamen Violetta o Draculaura) de la mano de algún sistema de video juegos (como fue la locura de las guitarras GuitarHero para Play Station o XBox) o por causas no aclaradas, la mascota electrónica Furby de Hasbro.

En un mundo donde la globalización y el aumento de población hacen que cada vez sea más escaso el espacio, con gente viviendo en departamentos, que son chicos; donde casi no hay parques donde una familia pueda ir de día de picnic y llevar sus mascotas para que corran libres; parecía que la existencia de una mascota semi virtual (¡que incluso puede comunicarse por celular!) era una buena idea... ¿o no? Si no es esa la explicación, sólo queda pensar en una campaña de marketing basada en los celos entre vecinos, como la que explicaban magistralmente Goscinny y Uderzo en el comic "Obelix y Compañía" (1976) de la serie "Asterix el Galo", publicado originalmente por Hachette Livre y por Salvat para las ediciones en español (click para agrandar):

En resumen, muchos padres dejaron los zapatos en la calle, buscando al mentado Furby (por ahí hay una grabación de muchos padres agolpándose por entrar a una tienda, y cuyo inventario de Furbys es insuficiente, al mejor estilo de las películas yanquis sobre compras navideñas). El jueguete no es barato, el precio de mercado era aproximadamente de $50.000, pero algunos padres llegaron a pagar $100.000 en recompra, para hacer felices a sus hijitos...

Y la trágica verdad llegó a las pocas horas: la mayoría NO sabe como cuidar a una mascota (ni real ni artificial) y los furbys actuaban taimadamente, llorando, e inclusive gruñendo. Entrevistada por televisión, una niña contaba que tenía su furby encerrado en el closet, envuelto en mantas para mantenerlo durmiendo. No se atrevía a despertarlo... En el sitio español de Hasbro, una señora pregunta como es posible que su furby esté tan gruñon, sólo porque le pusieron pilas y tuvieron que ir a una fiesta donde no podían llevarlo... Le recomendaban que acariciara al furby hasta que se ponga de buen humor (!). Otras familias descubrieron que era más fácil sacarle las pilas...

"Temo el día en la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas." decía Albert Einstein (o al menos Google dice que él lo dijo). Probablemente muchas de esas familias hoy consideran que sería mejor una mascota más real... o quizá un jueguete menos desesperante. Lo curioso, es que la mayoría SI sabiamos que el furby llegaba a ser desesperante como juguete... aún así muchos salieron a comprarlo.

Para tenerlo presente en futuras referencias de regalos.