Excesos en redes sociales

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez.

 

Un conocido siempre está dispuesto a recordarme que alguna vez comenté que no entendía porque funciona Twitter. Es decir, entiendo la parte técnica, incluso debo reconocer que formo parte de la red, pero cuando veo algunas historias de personas que basan sus vidas en lo que ocurre en Twitter, entonces me siento superado. Es similar a lo que me ocurre con el estudio que demuestra que Facebook está directamente relacionado con 3 grandes situaciones: "disminución de rendimiento escolar" (mientras no se haga una aplicación para facebook que ayude a estudiar, es absolutamente lógico), "depresión y desordenes emocionales" (según el estudio, por la envidia que causa ver a otros y/o la personal insatisfacción respecto de la vida) y que es "fuente de problemas en las relaciones de pareja" (...). Y aunque otro estudio indicó que el 60% de los estudios utilizados en internet, son absolutamente falsos, el de los tres problemas por facebook ha sido publicado por "WhoIsHostingThis" y destacado por importantes medios nacionales (aunque con más de un mes de retraso).

Dejando de lado a Facebook, esta semana hubo algunas de esas historias que llevan a preguntarse sobre el uso e importancia que se le da a la red.

La primera historia nos es un tanto ajena, en Estados Unidos, en el marco de una convención informática, una persona del público hace dos comentarios, uno de marcada intención sexual (algo acerca del tamaño de los "dongles", término genérico para describir a la mayoría de los conectores USB que se utilizan para dispositivos inalámbricos, como por ejemplo, el conector de los mouses inalámbricos) y otro bastante críptico para gente no especializada y también para gente especializada, que se refería a hacer un "fork del repositorio de alguien". Los comentarios fueron escuchados por una profesional sentada en la fila delantera, quien aparentemente se "mosqueó" con el primer comentario y habría asumido intencionalidad sexual del segundo, causándole una molestia mayor. Ella se da vuelta, pero en vez de decirles algo así como "no haga comentarios imbéciles", con una gran sonrisa saca una foto con su celular y publica su molestia en twitter: "Not cool.Jokes about forking repo’s in a sexual way and “big” dongles. Right behind me #pycon" junto con la foto del "gracioso". La administración del evento, atenta a lo que se comenta sobre el mismo (con el hashtag #pycon) mira el mensaje, y decide tomar cartas en el asunto, sacando al gracioso del lugar, y como consecuencia, lo despiden de la empresa que lo envió al evento (por el chiste de mal gusto). El desarrollador en cuestion, se disculpa por el chiste del dongle, pero asegura que el segundo comentario no era ni chiste ni de doble sentido, sino una forma de halago (sacar una copia del disco de trabajo de alguien, sugeriría gran interés por el trabajo que está haciendo) y se devuelve la pelota a la profesional ofendida. Ahora la comunidad la acusa de tener una epidermis muy sensible, algunos se lanzan contra la empresa (incluyendo un ataque contra los servidores) y la empresa termina desvinculando a la profesional, por su incapacidad de manejar bien un tema que termina afectando a la comunidad que ella -por contrato- debía "evangelizar y fortalecer".

La segunda historia tiene algunos personajes a quienes se les ocultarán los nombres. Un par de muchachos se conocen, y empiezan a salir, él viene saliendo de una larga relación, ella ha tenido algunos amores fallidos. Como muchas relaciones, se acaba en un momento de dificultades. Hasta allí nada raro. Sin embargo, la chica ofendida por el término de la relación, inicia una seria investigación en redes sociales, sobre que está pasando con este muchacho. Al punto de recriminarle porque en facebook, la ex del muchacho, mantiene su estado sentimental como "en una relación", lo que nuestra protagonista interpreta como una larga infidelidad de parte del muchacho. Por si fuera poco, y para confirmar sus sospechas, ella revisa en twitter, facebook, linkedIn y otras redes, los perfiles de los amigos del muchacho (incluso algunos ex-amigos de ella) para buscar pruebas de que el ahora soltero, le está siendo completamente infiel. Eso claro, en medio de horarios que debieran ser laborales (y que siempre señaló que tenía "gran cantidad de trabajo que hacer cada día") Aunque quienes los conocemos, esperamos que la historia se "enfríe", nos resulta extraño ver esta suerte de "atracción fatal" a través de redes sociales...

La tercera historia, también tiene personajes locales, así que también se ocultarán nombres, pero habla de una extraña relación entre dos internautas, inciada a través de Twitter, seguida por largas llamadas telefónicas casi diarias (me parece escuchar los "corta tu") y por supuesto, mensajes en WhatsApp. Una relación de 5 semanas, donde los involucrados sólo se conocen en forma virtual (siempre que han quedado de juntarse en vivo, la "realidad se encarga de causar algún problema" o, visto desde fuera, se inventa alguna excusa). La historia no pasaría de ser una más de las muchas banales relaciones on-line, sino fuera porque aparecieron los celos, las peleas del estilo "es que tu no me comprendes", o tantas otras; que sólo tienen sentido en una relación normal... A menos que quien las esté viviendo, asuma esa relación virtual, como un sucedáneo válido de una relación en vivo y en directo.

En los dos últimos casos, hemos sugerido a los protagonistas, escribir sus historias en formato teleserie. Tenemos la más amplia confianza en el éxito de su publicación. Y claro, debieran publicarla en formato virtual. Hoy no sólo es posible (libros o videos) sino más barato y de mejor calidad.