Elecciones... y cultura cívica.

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

17 de Noviembre, nuevamente el país enfrenta un proceso eleccionario, y se reiterarán la mayoría de los lugares comunes ("deber cívico", "sufragio", "fiesta de la democracia") y probablemente, uno de los más recurridos, será el de "participación ciudadana", junto al novedoso "marca AC".

Más allá de este proceso eleccionario, y de la innegable existencia de una parte de la población (porcentaje imposible de determinar, hasta que se haga una encuesta específica) que busca mejorar su cuota de participación ciudadana, y que probablemente coincide parcialmente (dicho en matemático: intersección no nula) con la parte de la población que manifiesta su más alto rechazo a los partidos políticos, los políticos tradicionales y profesionales, y las instituciones del estado. Y cuyos efectos se pueden ver en la reciente elección del centro de alumnos de derecho de la Universidad de Chile, donde una lista bromista "retroCEDemos" formada por colectivos tan ingeniososo como el GEP ("Gente que Encontré en el Patio") ganó la elección. Y que se extrapola en lo ocurrido en las elecciones de la FECH (Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile) donde de un universo de casi 23.000 alumnos, votaron poco más de cuatro mil (es decir, cerca del 20%).

Algo está funcionando mal, si mientras más se reclama por participación ciudadana, no se aprovechan las instancias para ello. En esta elección de hoy, la gran pregunta es: dado el voto voluntario ¿cuánta gente votará realmente? Lo que no cabe duda, es que los que votamos, si estamos interesado en el tema, pero ¿qué pasa con el resto?

Ya antes he postulado la idea del voto electrónico como mecanismo para hacer más eficiente este proceso. Incluso he sugerido la idea del voto por internet como algo que ya podría ser una realidad. Los ocho años que han pasado desde ambos artículos, sólo me hacen estar aún más convencido, si puedo hacer una declaración de renta ante el SII (que si hago mal, me pueden llevar preso) entonces perfectamente se puede votar por Internet. Y en varias instituciones así lo hacen. Más aún, en alguna oportunidad he planteado la idea de que con un voto electrónico por Internet, los ciudadanos podríamos tener un nivel absolutamente nuevo de participación en el proceso legislativo.

Pero en una conversación, surgió otro aspecto, ¿qué pasa con la llamada "educación cívica"? ¿Es un problema de educación, el que haya tan pocos votantes en las elecciones de la FECH? Si la abstención de hoy domingo es alta (esta columna fue escrita antes de conocer siquiera los primeros conteos) ¿Es un problema de educación? Incluso, lo mal visto de la política (recurrentemente en los últimos lugares de aceptación ciudadana en cada encuesta) ¿es un problema de educación cívica?

Quienes vivimos el proceso de pasar de una dictadura a una democracia, tendemos a sentirnos orgullosos de nuestro "aporte cívico" y eso es tranversal para todos los que participamos, más allá del cómo votamos. Pero hoy en día se han incorporado al padrón electoral generaciones que nacieron después de dicho evento (1995). Que han sufrido un nivel tal de bombardeo de información acerca de lo ocurrido antes, durante, y después de la dictadura, que probablemente procesan esa información de manera similar a como procesamos el spam: sabemos que existe, que está ahí, pero llega el momento en que empezamos a descartarla de entrada. Y las nuevas generaciones de votantes, ya son prácticamente "nativos digitales", es decir, han vivido toda su vida con las nuevas tecnologías y, por lo mismo, procesan y eliminan información a mayor velocidad que lo que los más antiguos ("inmigrantes digitales") podemos imaginar.

Y más allá del aspecto específico de las votaciones (uno de los derechos cívicos y sólo una parte de la cultura cívica) se pueden ver varios problemas donde la cultura falla una vez más, rayados en monumentos nacionales (casi no hay pared que no haya sufrido algún "decorado") la facilidad con que se acumuló basura en pleno centro de Santiago cuando los funcionarios municipales -incluyendo barrenderos y basureros- se fueron a paro... ¿acaso alguno de los candidatos presidenciales consideró deterner el lanzamiento de volantes, a pocas horas de la elección, dado que no hay barrenderos que puedan recogerlos y limpiar la ciudad?

Parece que urge crear MOOCs (cursos abiertos y masivos) que nos enseñen la tan ausente cultura cívica. Debiera ser obligatorio para cualquiera que desee ser candidato a alguna institución del Estado (no sólo puestos de elección popular, sino cualquier puesto en el Estado) podría ofrecer incentivos a quienes lo tomen voluntariamente (quizá mejorar sus posibilidades de voto electrónico, si les parece deseable).

Como toda idea, queda abierta a su discusión. Eso si, siempre con altura de miras y bajo los cánones de la cultura cívica.