Desastre y redes sociales.

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Con más de 500.000 hectáreas quemadas, y lamentando 11 muertos por la catástrofe, es un deber hacer un reconocimiento a todos (bomberos, brigadistas forestales, militares, carabineros y ciudadanos de los más amplios orígenes) los que empezaron hace semanas, muchos que aún están luchando contra el peor incendio forestal de nuestra historia. Al menos un poblado arrasado, cientos de viviendas perdidas, cerca de 3000 damnificados y aún continúa el fuego en múltiples focos.

Mientras tanto, las redes sociales muestran lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Partamos por la oferta que Lucy Ana Avilés hizo de enviar (a través de la fundación Vientos del Sur) hizo del SuperTanker, la discusión que se armó, las desafortunadas declaraciones del director de la CONAF (que erró totalmente al evaluar el tamaño de la catástrofe, su desarrollo/crecimiento y el desempeño del SuperTanker).

Agreguemos la muy generosa acción de muchos ciudadanos “de a pie” que no dudaron en armar caravanas de apoyo tanto para los humanos afectados, como para los animales que han debido huir de las llamas.

Por supuesto, también ha habido espacio para nuestro sentido del humor, desde algunos amables y simpáticos, como denominar “el luchín” al avión “Ilyushin Il 76” que Putin generosamente ofreció para ayudar a combatir los fuegos, hasta algunos muy subidos de tono que no vamos a replicar por acá, pero que basta una simple búsqueda en twitter para encontrarlos.

Lo triste ha sido lo virulento de algunas acciones. No voy a colocar nombres, pero cierto diputado decidió pagar publicidad en internet para “exponer” sus críticas al gobierno. Otros han publicado muy sueltos de cuerpo que los responsables serían terroristas de determinado origen (han acusado a todos: mapuches, FARC, ISIS, estado islámico, zapatistas, chavistas, maduristas, etc). Incluso un uniformado “en retiro” se dio el tiempo de afirmar que hace más de cuatro meses que se le había dado una advertencia al gobierno sobre estos “malos” (quizá ellos mismos provoquen la sequía, uno nunca sabe con estos terroristas).

Pero peor aún han sido los que encuentran todo insuficiente o producto de una conspiración. Si les dan chalecos reflectantes a los militares (para hacerlos más visibles en medio del humo del incendio) entonces es que los quieren “disfrazar” para no reconocerles mérito... Si el “supertanker” tiene que parar un día para hacer las necesarias mantenciones que permiten hacerlo seguir operando con seguridad, entonces estos “conspiracionistas” creen que alguien en el /conaf está facilitando la quema de predios por oscuras razones políticas. Otros, incluso reclaman que los brigadistas (usado en sentido genérico para bomberos, brigadistas conaf, militares, carabineros y otros) tengan turnos de 8 horas y no estén trabajando “24x7”, como si hubiera un ser humano capaz de trabajar 24 horas seguidas, los 7 días de la semana, al lado de un fuego infernal. Y eso, sin considerar a los que derechamente han mentido e inventado historias.

Es fácil ser un activo participante de las redes sociales desde la casa (cierto expresidente fue catalogado así) incluso parecer que se está activo las 24 horas, total, detrás de un computador siempre es más fácil que en la vida real.

Vaya un gran reconocimiento a todos los que están dando la pelea real, chilenos y extranjeros (algunos migrantes, otros expertos enviados por la solidaridad internacional). Un aplauso para los expertos pilotos del supertanker y “el luchín”, que claramente hacen maniobras que otros no podrían, no sólo por las características especiales de esas naves, sino por la extraordinaria calidad de pilotos que han demostrado al cruzar esas tupidas nubes de humo. Y por supuesto a todos los pilotos de los varios aviones y helicópteros, públicos y privados que siguen haciendo el máximo esfuerzo por detener el incendio. Un agradecimiento para quienes, siendo estados o privados, chilenos o extranjeros han decidido no sólo dedicar su tiempo, sino parte de sus recursos para ayudarnos, aquí no caben evaluaciones político partidistas: Simplemente gracias...

Y el más profundo desprecio para quienes no escatiman esfuerzo en sacar dividendos políticos de esta tragedia. Todos tienen derecho a la libertad de opinión y expresar sus críticas, pero cuando un diputado elige contratar publicidad en redes sociales para difundirlas, entonces, y en buen chileno, está “fuera del tiesto”.