¿Derecho al olvido?

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Recientemente, el máximo tribunal de justicia de la Unión Europea, decretó que los principales buscadores (partiendo por Google) deben respetar el fallo de protección de la información de un ciudadano español, que solicitó que ciertos enlaces fueran eliminados cuando se buscaba su nombre.

El caso es interesante, un profesional de apellido Costeja, que tuvo líos económicos el año 1998, se vio enfrentado a un embargo y posterior remate de una propiedad, lo que fue informado por el diario La Vanguardia. La situación ocurrió efectivamente, se pagaron las deudas y, 10 años después, el primer enlace que aparece al buscar su nombre en Google es, precisamente, el de la noticia del remate. El profesional considera que esto atenta contra sus derechos y, a través de la Agencia Española para la Protección de Datos (AEPD), solicitó al diario que eliminaran la información. El diario responde que esa es una noticia real, que ocurrió y por lo tanto, no corresponde eliminarla. El profesional y la agencia aceptan la explicación del diario, el problema es que el buscador de Google da como primer enlace de resultado de búsqueda, esa noticia; por lo que solicitan a Google que elimine el enlace; y cuando no se tuvo respuesta satisfactoria, entonces recurren a la justicia, donde les encuentran razón y se emite la orden de olvidar ese enlace, a todos los buscadores.

En términos judiciales: “cualquier individuo puede solicitar la eliminación de información que le perjudique o que es irrelevante u obsoleta”.

Por supuesto, ya aparecen otros interesados en este derecho al olvido, al menos un político solicitó que se saquen de los resultados de la búsqueda, algunos enlaces donde se evalúa su anterior actuación (aparentemente negativa); un médico solicita que se eliminen los enlaces a comentarios negativos de algunos pacientes frustrados; e incluso un acusado de pedofilia estaba pidiendo que se eliminara la información acerca de que se había encontrado en su computador.

La situación no es simple.

Desde la publicación on-line de las noticias (que quedan disponibles “para siempre”) pasando por la gigantesca memoria de los grandes buscadores, que no sólo recuerdan un enlace, sino que además retienen el contenido de dicho enlace (el texto “ver en cache” ha desaparecido de Google, pero no significa que no exista dicho almacenamiento), y ello sazonado con un algoritmo definido por el buscador para determinar que contenido tiene “mayor relevancia” en la búsqueda; las personas podemos ser “rastreadas” en formas insospechadas… ¿se ha googleado Ud. mismo?

Los algoritmos de relevancia de los enlaces son fuente de atracción al usuario (si un buscador pone en primer lugar los sitios que Ud. realmente anda buscando, entonces volverá a usar ese buscador) y la pesadilla de los que publican información y de los que realizan la optimización de búsquedas (SEO en su sigla en inglés).

Las empresas asociadas a los buscadores, no quieren que se sepa mucho de cómo funcionan esos algoritmos, ya hace algún tiempo, descubrieron enlaces que aparecían en primer lugar, sólo porque alguien engañó al algoritmo; es decir, hicieron que Google (y otros buscadores) creyeran que cierto enlace era importante, usando tácticas de engaño. Desde entonces sólo se publica una parte de la información asociada, por ejemplo, la validez o importancia relativa del sitio; por eso una noticia aparecida recientemente en un periódico, debiera ser más relevante que una publicación en un sitio casi desconocido.

En todo caso, hoy Costeja está feliz, es el ícono de la defensa del derecho al olvido. Aunque temo que esta gran noticia, hará que en el futuro, todos los buscadores lo recuerden asociado al caso, es decir, le recuerden que alguna vez tuvo una deuda por la que tuvo que recurrir a la justicia para que se olvidara que alguna vez tuvo una deuda… o no tanto…