Científicas...

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Si Ud. busca los nombres Omayra y Noemí en Google, difícilmente encontrará mucha información de carácter científico. Lo que es una lástima, pues son los nombres de dos estudiantes chilenas: Naomi Estay y Omayra Toro, ambas de cuarto medio del Liceo 1, quienes recientemente fueron premiadas en Suecia, por su descubrimiento de una bacteria que permitiría descontaminar de hidrocarburos el agua. Hay que destacar que no fue un "descubrimiento accidental", ellas trabajaron duro durante su educación media (con el apoyo de su profesora de Biología, que incluso les consiguió acceso a datos de la Universidad de Chile) y aprendieron, desarrollaron y terminaron su propuesta sobre esa bacteria. Se ha dicho que no le han dado suficiente difusión a esta noticia, y lo comparto. Incluyo aquí un enlace al video donde se les entrega el premio: http://youtu.be/Hoc0IkLUm8I

Es una situación curiosa la de las mujeres científicas. Siendo nieto de una titulada de química y farmacia, de la que las leyendas familiares cuentan como hizo explotar el laboratorio de su colegio (ella contaba que sólo fue una gran humareda y que la directora la "cacheteaba" entre castigándola y sacándole el hollín del rostro) nunca entendí eso de la discriminación sexual en las ciencias. Mejor dicho, nunca entendí por qué se produce. Mi abuela no sólo era una gran farmaceutica (en su época, la gente de La Cisterna sabía que podía recurrir a ella como autoridad en ese aspecto, incluso de manera más confiable y segura que algunos médicos), ella además alentó de manera directa mis primeros acercamientos a la ciencia (aunque al final me haya decantado por la informática) y probablemente el de mis primos. Sin embargo, son muchas las historias de gente que cree, que por algún motivo, ser hombre, es una ventaja para desarrollar ciencia.

No hace mucho, en agosto, el sitio Science.HowStuffWorks.com, publicaba algunos de los grandes inventos presentados por  mujeres, incluyendo los limpia-parabrisas (Mary Anderson, 1903), el uso de energía solar para calefacción hogareña (Maria Telkes, 1940), la máquina para cortar y colocar fondo plano a las bolsas (Margaret Knight, 1871), las escaleras de escape para incendios (Anna Connelly, 1897) y el material llamado Kevlar, usado en chalecos antibalas (Stephanie Kwolek, 1966). Antes de hacer presente que parecen "pocos inventos", no está demás recordar que durante muchos años, la ley impedía que las mujeres presentaran inventos a las oficinas de patentes. La propia Margareth Knight (la de las bolsas de fondo plano) tuvo que dar la pelea, pues le decían que era "imposible" que una mujer pudiera pensar algo tan complejo. Al final, ella si obtuvo su patente, pero pasó un buen tiempo "demostrando" que era la inventora.

Este año, la Universidad de Chile, abrirá, por primera vez, una cantidad de cupos de ingeniería, para ser llenados exclusivamente por mujeres, que funcionará de la siguiente manera: una vez que se cierre la lista de seleccionados, las primeras 40 alumnas que estén en espera recibirán un cupo vía admisión especial. No sé si es una buena o una mala idea. Tengo la certeza de que hay muchas mujeres que podrían ser excelentes ingenieras. Históricamente, no hay grandes diferencias en los puntajes PSU, si se analizan en función del sexo (a mujeres y hombres nos va más o menos similiar) por lo que, en principio, no es necesario un "ingreso especial". Mi impresión es que no se difunde adecuadamente la importancia del trabajo de mujeres en ciencia y tecnología, y eso se traduce en un bajo interés de las mujeres con altos puntajes PSU, respecto de estas carreras...

Vaya desde aquí, un homenaje a todas las mujeres que desarrollan y enseñan ciencia. La ciencia y la tecnología, no son cuestiones de sexo, sino de dedicación y neuronas.