Autómatas

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Alguna vez me pregunté que habría hecho yo, de vivir en una época antes de la era informática. La respuesta inicial, era simple: relojero. Me gustan los mecanismos que son capaces de transmitir movimiento con precisión, que pueden ser estudiados y rastreados desde su origen (una fuente de movimiento, ya sea un motor o un mecanismo de cuerdas) hasta un efecto preciso.

Quizá por eso, me gustó tanto el libro "La Invención de Hugo Cabret" (Ediciones SM, 2007), y la excelente película basada en el libro, llamada simplemente "Hugo" (2011), y que dedica una parte importante de su trama, a mostrar como George Méliès fue capaz de crear muchas de sus obras más famosas y -en una versión novelada- como pasó años de retiro como juguetero, hasta que fuera rescatado del olvido y reconocido como cineasta.

La trama de la novela, se centra en un autómata, con forma de niño, el que probablemente está inspirado en los autómatas reales, creados por Pierre Jaquet-Droz e hijo, en particular en el niño dibujante, capaz de hacer cuatro dibujos diferentes, y según se indica, pasando por las diferentes fases del dibujo (esbozo, repaso de líneas, sombreado y retoques finales), es decir, como si fuera un dibujante humano, creando la imagen por primera vez, y que termina soplando sobre el papel, para quitar los restos de grafito.

En la actualidad, los autómatas siguen causando impresión, como indican los visitantes de la muestra de "dinosaurios" en Chile, aún cuando sus movimientos sean bastante más simples que los de los autómatas Jaquet-Droz. Y de manera más general, las máquinas de rude goldberg mantienen vigente el desarrollo de procesos mecánicos complejos, aunque en ese tipo de máquinas, el objetivo sea algo realmente simple.

En el mundo informático, los autómatas existen de las maneras más diversas, desde máquinas relativamente simples, hasta complejos robots industriales que combinan mecanismos mecánicos con programación computarizada, la que permite que los agentes no sólo ejecuten sus acciones, sino que además sean capaces de adaptarse a condiciones propias del medio.

Así y todo, al final me gustan los autómatas mecánicos, aquellos que requerían sistemas de cuerda o vapor para funcionar y cuyo movimiento imitaba a seres vivos. Verlos en funcionamiento, varios cientos de años después, aún impresiona.