Audífono nuevo, vida nueva...

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Hasta que lo adquirí... Hace ya casi 3 semanas, dispongo de un lindo audífono nuevo, completamente digital “e inteligente”. Con un tamaño notoriamente más reducido que los anteriores, mi nuevo audífono Oticon Chili, es “la nueva forma de escuchar”...

Algunos años atrás, había comentado lo mucho que estaba cambiando el mundo de los audífonos, sin embargo, una cosa es verlo a través de la oferta publicitaria y otra es experimentarlo en persona. Mi nuevo audífono es un modelo digital, capaz de adaptarse a distintos ambientes de manera automática (por ejemplo, detectar situaciones de mucho ruido e intentar ajustar los índices de respuesta, facilitando una conversación que en un modelo tradicional análogo, simplemente era imposible.

Un audífono (de la marca y modelo que se trate) es una hermosa pieza de ingeniería, los procesos de miniaturización de componentes, para crear un amplificador y ecualizador de escasos centímetros cúbicos son un verdadero triunfo del ingenio. Y si a eso se le agrega, que además incluye un procesador capaz de analizar el entorno auditivo y proceder a seleccionar la mejor combinación de ecualización para facilitar la audición, resulta aún más sorprendente.

Pero el nuevo audífono incorpora una característica adicional, largamente esperada: un control remoto, capaz de mandar señal inalámbrica desde el control al auricular. Así, el control se conecta vía bluethooth con el celular, y me envía la señal directo al oído, el control incluye un micrófono que escucha mi voz y la manda al celular. Si me ven “hablando solo” por las calles, pueden asumir que estoy hablando por celular. Pero no sólo eso, dispone de la posibilidad de conectar una fuente de audio externa (radio, computador, reproductores de películas) directo al control y éste envía la señal al auricular, de manera de no molestar a otros con la música o películas que me interesa oír.

En general, mi capacidad de audición ha mejorado notoriamente con el nuevo audífono, y respecto del antiguo, aparentemente, por fin podré utilizarlo en la otra oreja. Es preferible usar dos en vez de uno, para que ambos oídos mantengan su capacidad de discriminar sonidos, particularmente los de las palabras. Inicialmente, por un tema de costos, adquirí sólo un audífono. Cuando la situación permitió comprar un segundo audífono, ciertos problemas “técnicos” hacía imposible el uso de dos audífonos: básicamente, para hablar por teléfono, debía apagar ambos audífonos, pues el nivel de “ruido electromagnético” que causaba el intentar hablar por teléfono celular, lo hacía impracticable. Pero ahora, a menos que la señal inalámbrica también genere ruido, debiera ser mucho más fácil.

Es cosa de probar...