Arqueología Digital (2)

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Hace aproximadamente 8 años (¡y por las mismas razones!) redacté una columna denominada Arqueología Digital. Si, estas semanas volví a limpiar (esta vez mucho más a fondo) mi oficina casera (amablemente denominada "el cuchitril", que hoy sigue siendo estrecha, pero ya no desaseada). Y si en la edición anterior, revisaba libros, en esta vuelvo la mirada a los registros digitales que dejan las personas.

Aún mantengo discos flexibles de 5 1/4 pulgadas (ilegibles, sin una unidad apropiada) discos no tan flexibles de 3 1/2 pulgadas, y varios -igualmente rígidos- discos zip; ambos que aún puedo leer gracias a un equipo que es una reliquia en si mismo, pero que aún funciona correctamente. Por necesidades académicas (a muchos de mis alumnos les cuesta creer que esos discos existieron) no me deshice de todos, pero si de una parte relevante de ellos.

Cuando escribía hace 8 años, me preguntaba sobre los desafíos que enfrentarían los arqueólogos del futuro. Afortunadamente la última década ha sido generosa en cuanto a crear tecnologías "compatibles" (los DVD y los CDs son legibles en los equipos con BluRay - estos últimos recién aparecían en la época de ese escrito). Los pendrives eran (y siguen siendo) el principal medio físico de transmisión de información, y salvo que han crecido en tamaño (¿recuerda los pendrives de 128 MB?) el principio de uso es más o menos el mismo.

El cambio principal, y quizá lo más peligroso para los futuros arqueólogos, es que la información está migrando "a la nube". Y aunque la memoria de Google pueda ser muy precisa, hoy imagino la cantidad de información (no sólo pirateada, también información completamente legítima) se perdió cuando desaparecierón sitios como MegaUpload o geoCities (aún hay enlaces en Google que apuntan a uno y otro sitio).

En la limpieza también aparecieron muchos de mis apuntes de mi época de universitario, e incluso algunos anteriores, de la época del liceo. Cuadernos, apuntes en papel continuo (otra cosa que cuesta explicarle a mis alumnos), y las clásicas fotocopias, absolutamente necesarias para todo estudiante universitario se fueron en apoyo de un sin-casa que vende el papel por kilo... Al mirar los apuntes, es imposible no compararlo con los apuntes de mis alumnos, tomados en sus notebooks, netbooks o, cada vez más, tablets) y que al finalizar el curso pueden desaparecer con un simple click en "borrar"... Apuntes que, se pierden sólo en un disco duro, que quizá a fin de año sean reformateados, y teniendo presente que casi toda la información vista en clases, está en alguna parte de la nube (e incluso un poco más actualizada) y que al final, la clase es más una actividad facilitadora del entendimiento, que el momento de transmitir conocimientos nuevos y/o únicos.

Mis alumnos, probablemente no vivirán esos momentos de nostalgia y recuerdo que significa encontrar apuntes de hace 20 años, se perderán entonces uno de los momentos de reflexión más interesantes: cómo nos ha cambiado la vida.

Hace 8 años, me animaba con algunas profecías que aún están disponibles gracias a que mantenemos viva la tradición de este sitio; me doy cuenta que nunca me pareció posible creer cuanto aumentaría la capacidad de los pendrives o la existencia de discos duros removibles de alta capacidad (menos aún los de estado rígido, es decir los mega-pendrives) creía que Palm moriría (lo que ocurrió) pero no ví la llegada de linux a los celulares (lo que ocurrió de la mano de Google y Android). Mucho menos la posibilidad de que Mac llegara a ser actor importante del mercado con iPhone (pese a que ya estaba apareciendo en USA). Y si me preguntaba por la fusión de cámaras, celulares y computadores livianos, claramente las tablets me dieron la razón (aunque también es posible que esté aprovechando la existencia de las tablets para responderme). Y dicho sea de paso: ¿habrá registrado alguien, la primera vez que en un concierto o espectáculo masivo, alguien levantó un celular para tomar fotos? ¿y el día que pasó lo mismo con las tablets?

¿Recuerda como era su computador hace 8 años? (aún hay laboratorios "viejos", con monitores de esos que permitían poner un macetero sobre él (nunca fue recomendado, ni para la planta ni para el monitor, pero igual había quienes lo hacían). Con computadores que requieren hacer un buen esfuerzo para levantarlos, pues hay "fierro" en la composición de su gabinete e incluso mouses de esos de "bolita".

Pero la información si se puede perder. Piense en la cantidad de alumnos ya titulados en algunas universidades que cerraron (o que podrían cerrar, según indica el ministro de educación) y que creían (o creen) tener sus apuntes en los servidores que mantiene la propia universidad... Peor si, por perseguir a quienes violan derechos de propiedad intelectual, además se siguen cerrando servidores de intercambio. Esa información no será la más actualizada, pero si sirve mucho al momento de recordar y usarla como peldaño para subir a los nuevos conocimientos.

Peor si, además los arqueólogos digitales del futuro no tienen acceso a ella, seguro que les va a costar mucho entendernos.