Un titiritesco homenaje a Tesla

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Una de las grandes costumbres familiares, es ir a visitar librerías. A veces individualmente, o a veces, como ocurrió el sábado recién pasado, en "patota"... La librería visitada, no nos aportó mucho en cuanto a libros que quisieramos leer (aunque la variedad era grande) pero lo que si nos llamó la atención, fue un mueble cargado de muñecos y títeres digitales (los que se usan sobre los dedos). Había de todo, desde figuras religiosas (incluyendo un ángel) músicos reconocidos (Beethoven, Mozart), polìticos (Mandela, Obama), escritores, filósofos, científicos (madame Curie) y entre todos ellos, Nikola Tesla.

Nikola TeslaEste año se cumplen 70 años de su fallecimiento, desde la última vez que escribí algo al respecto (Un tributo a Tesla, 2009) ha aumentado el reconocimiento a su persona. Es cierto que probablemente, sin él, hoy igual tendríamos muchos de los avances eléctricos de los que disponemos (en la foto del títere, junto a un router Wi-fi basado en sus contribuciones) pero sin duda, sus trabajos aceleraron notablemente el desarrollo de todas las tecnologías de comunicaciones de las que hoy disfrutamos.

Tesla, nacido en lo que era el imperio austro-húngaro (en la parte que actualmente es Croacia), emigró a USA donde desarrolló su carrera. Aún hay discusiones sobre si su trabajo benefició a Thomas Alva Edison o viceversa, sin embargo, los hechos cuentan que partió trabajando para Edison y luego se independizó. Como independiente, protagonizó varias discusiones tecnológicas con Edison, siendo la más conocida, la disputa sobre la forma de transmitir la energía eléctrica. Mientras Edison postulaba la forma de corriente continua, Tesla proponía la forma de corriente alterna, que hasta hoy es utilizada.

Tesla fue un visionario, futurista, en una época donde se hacían realidad los sueños. Sin embargo, su personalidad excéntrica, junto a algunas de sus ideas más descabelladas (bases del wi-fi, el bluetooth o el LTE que ya viene en camino) y una vida financiera poco ordenada, le llevaron a terminar sus días en la pobreza y alejado del reconocimiento mundial que merecía.

"Nuestras virtudes y nuestros defectos son inseparables, como la fuerza y la materia. Cuando se separan, el hombre no existe". (cita tomada del  texto que acompaña al títere).

La historia cuenta que al final de sus días, el gobierno norteamericano (FBI) habría irrumpido en su casa, llevándose todos los escritos de Tesla (por su prodigiosa memoria, escribía poco, sin embargo, hacia el final de sus días, habría cambiado de opinión para que no se perdieran sus avances). Hoy en día, gracias a su familia y la entonces república de Yugoslavia, el material está expuesto en el Museo de Nikola Tesla en Serbia. Aunque claro, no faltan las voces conspiracionista que aseguran que sus inventos más controversiales (incluyendo dispositivos de teletransportación), aún están ocultos por parte del FBI...