El método científico

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Esta semana, a propósito de algunos problemas de confiabilidad de sensores y motores, discutíamos el llamado "Método Científico" con mis alumnos de robótica. El problema en robótica (y en otras disciplinas) surge particularmente en los sensores utilizados: detectores de distancia, que operan bajo el mismo principio de los radares y se ven afectados por distintos elementos; detectores de colores que se ven afectados por la luz ambiental o detectores de sonido que escuchan y se confunden en laboratorios que no están completamente aislados acusticamente... Y esos sensores son los llamados a reducir la incertidumbre respecto de lo que está haciendo el robot, por lo que se necesita poder confiar en ellos.

En términos biológicos, ocurre algo similar. Nuestros ojos no siempre nos entregan información completamente confiable (desde ilusiones hasta fallas visuales como miopía y otras). Lo mismo con nuestros oidos (ya lo sabemos los que usamos audífonos).

En cualquier caso, aparece el método científico como una herramienta básica para ayudar a validar lo registrado por los sensores (robóticos y humanos). En su versión más simple y sencilla, se establecen experimentos que deben cumplir dos condiciones simples y directas: ser repetibles (es decir, se puede volver a hacer para verificar los resultados) y debe ser refutables (es decir, se pueden hacer experimentos contrarios, para intentar probar que la teoría no funciona). Por supuesto el método tiene muchos más elementos (establece etapas: observación, inducción, hipótesis, experimentación, demostración o refutación y tesis) pero lo más básico, se traduce en reproducibilidad y refutabilidad.

En el caso de la robótica, las propuestas de sensores son sometidos a múltiples pruebas, hasta que se determina su nivel de confiabilidad, precisamente porque las pruebas son repetibles y bajo entornos controlados. Se coloca el sensor de distancia, se coloca un obstáculo a una distancia premarcada y se revisa lo que marca el sensor. Mientras más veces se haga, mejor será la medidad e confiabilidad.

El problema surge, cuando los experimentos no son reproducibles, y la pequeña gran diferencia entre "repetir" y "reproducir". La idea de reproducir un experimento, pasa por controlar  adecuadamente las variables que influyen en la medición. Por ejemplo, en el sensor de color, el uso de luz natural (sol) o artificial (lámparas de distintas especies) tiene un efecto directo sobre el resultado de la medición. Siempre en robótica, se usa el principio de la calibración (presentar un patrón conocido, para que el sensor se ajuste a las condiciones). El otro problema, el de la falseabilidad del experimento casi no se presenta en robótica: casi siempre es posible hacer la prueba contraria.

Por supuesto, la conversación pasó, desde la robótica hacia la vida en general, seres humanos incluídos. La pregunta sobre la reproductibilidad de los experimentos, llevó a analizar los conceptos de "experimento ciego": aquél donde existe dos grupos, el de experimentación y el de control, y los participantes no saben a cual pertenecen, lo que permite, además, aplicar la refutabilidad del experimento (si  el grupo de control presenta los mismos resultados, entonces la teoría falla); y también el de experimento "doble ciego" (usado en medicina, donde los que aplican el experimento, tampoco saben quien forma parte del grupo de experimentación y quien del de control). O incluso el "triple ciego" (tampoco lo saben los que hacen los análisis, para que no "busquen" resultados diferentes).

Y por supuesto, también a temas como los de la serie "psíquicos", o los que anuncian temblores, terremotos y otras situaciones apocalípticas; junto con la recurrencia de referirse al método científico como forma de dirimir si los psíquicos o los que anuncian movimientos sísmicos, son o no fiables. Incluso los que pretenden demostrar que "en esa determinada situación, otros lo habrían hecho mucho mejor".

El problema, es que no todo es susceptible de ser contrastado o refutado con el método científico.

La posibilidad de reproducir un experimento, queda sujeta al control que se puede tener de las variables que influyen. Lo mismo es necesario para poder refutar adecuadamente... Hay áreas donde no es posible aplicarlo, ni tendría sentido. En ellas, queda simplemente la confianza que uno decida entregar: desde agoreros hasta cadenas de oración, pasando por gente que ve auras o duendes en las casas. Incluso al momento de decidir si determinada persona lo habría hecho mejor o no. En cualquier situación donde sea fácil ser "el general después de la batalla", el método científico no ha llegado a ser aplicable.

Pero lo interesante del mismo método, es que mientras no se pueda refutar a ciencia cierta, el método admite la posibilidad, admite la búsqueda de nuevos experimentos que ayuden a discriminar si lo que se propone es o no científicamente demostrable.

Quizá por eso, es que me gusta tanto la robótica...