Un espacio para la innovacíón

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Santiago Mini Maker Space, es el nombre bajo el cual se reunieron este fin de semana, un grupo de inventores, diseñadores, innovadores y coleccionistas tecnológicos. O como dicen en el video de invitación: Un gran grupo de nerds.

Fue en la remozada Quinta Normal (aunque por mucho que la hayan arreglado, la idiosincrasia local ataca rápido con rayados y basura, lamentable) frente al Museo de Historia Natural, donde se hizo esta feria especial. Y especial porque, a diferencia de muchas otra ferias donde se muestran cosas, los carteles "No Tocar" estaban casi ausentes (casi siempre a la espera de la llegada del expositor) y en general, la feria invitaba a todos los niños, sin importar si la edad de estos era de 5, 10 o 50 años, a participar activamente de las exposiciones.

Se le dio espacio a los muchachos que, el día anterior, estaban en la sede Apoquindo de Inacap, participando de la final nacional de la "Lego First League" (la liga robótica de Lego, donde los muchachos deben resolver determinadas tareas) y mostraban como su robot era capaz de mover elementos e incluso botar los pinos de un "bowling" (entiendo que era un grupo de alumnos venidos de Temuco).

Se presentaron distintos y múltiples trabajos prácticos, como un sistema de cambios automáticos para bicicletas, o un mecano hecho con la "tuerca universal" como lo declaró el expositor: tapas de botella. ¿cómo funciona? simple, piezas de madera y uniones usando la parte superior de la botella y la tapa rosca que las afirman.

Aunque suene redundante, me impresionó una impresora 3D que hace figuras de azúcar. Como reconoció el expositor no es precisamente rápida (una figura que representa un cubo hueco, habría demorado varias horas) pero la idea es a la vez relativamente simple de imaginar, aunque no tanto de implementar: se derrite azúcar para hacer una porción reducida de caramelo, y luego se deja enfriar ese caramelo para que se una a lo que había antes (lo que hacen los reposteros al decorar postres con caramelo). Pero como esto es una impresora, en vez de tener un brazo humano, se usa un brazo robótico, en vez de tener un sarten para hacer caramelo, se tiene un ducto de aire caliente (que hace una cantidad mínima de caramelo cuando el aire caliente cae sobre el azúcar) y una caja que permite contener el azúcar que será derretida. Había otra impresora 3D, pero lamentablemente habían demasiados interesados en entenderla así que no pude acercarme lo suficiente para poder describirla.

Un proyecto-producto destacable es la mano robótica "HackerHand" un producto completo, no sólo ingenioso en cuanto a desarrollo, sino que preparado para su comercialización (ya veré como compro una).

Y, el premio a la originalidad, se lo otorgo al sistema denominado "Pulsum Plantae" sobre "biofeedback" y que en profana descripción traduce a imagen o sonido, la percepción de plantas ante sonido o tacto (al menos eso era lo que estaba en exposición). Si alguien alguna vez dudó que las plantas "sentían", al oir el efecto de tocar la planta o hacer ruido a su lado, la duda se desaparece...

Habían otras cosas, una exposición de viejos computadores (sinclair, commodore, atari, amiga, macintosh) unos flipper (como recordó mi amigo Gerardo Cerda, el origen de la expresión "vale callampa" está en el bajo puntaje que dan las "callampas" del flipper) y distintas invenciones que por espacio, no se pueden detallar (lo lamento)...


(mi amigo Gerardo en la sección de exposición, recordando con emoción los Commodore64)

No era una feria perfecta, pero cumple plenamente su objetivo y hay que reconocer el gran esfuerzo de organizadores y expositores. Un gran aplauso para todos ellos, que acercan ciencia y tecnología a las personas y nos encienden la imaginación. Le dieron una nueva interpretación a la frase "la disfruté como cabro chico".