Al cerrar el curso de Introducción a la Inteligencia Artificial de Stanford.

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

"Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia". La tercera ley de Clarke (por Arthur C. Clarke reconocido autor británico de ciencia ficción) fue formulada en 1962, en un ensayo denominado "Peligros de la profecía: la falta de imaginación". Se complementaba con otras dos, menos conocidas pero que apuntan en el mismo sentido:

  1. Cuando un anciano y distinguido científico afirma que algo es posible, es casi seguro que está en lo correcto. Cuando afirma que algo es imposible, muy probablemente está equivocado.
  2. La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá, hacia lo imposible.

Esta semana concluí el curso on line que dictaron desde Stanford los profesores Sebastian Thrun y Peter Norvig. El curso fue realizado con lo que para mi fue un novedoso uso de YouTube: un tema era dividido en 20 o 30 videos de entre 1 y 5 minutos de duración (la mayoría en el orden de 2 minutos) en los que se enfoca un papel donde el expositor va haciendo anotaciones de manera similar al uso de una pizarra en clases y a veces se utilizan además videos o animaciones,  y donde la mayoría de los videos concluye con una pregunta que puede ser de selección o de ingreso de un valor numérico. El estudiante hace sus cálculos y responde en un formulario que se superpone al video, y al presionar "Done" (listo) el sistema informa si la respuesta es o no correcta, ofreciendo ir a mirar un video donde se explica como llegar al resultado esperado o pasar al siguiente video de la sección.

El curso fue entretenido (y aún no salen los resultados del examen final, por lo que no tengo que dar explicaciones acerca del stress de fin de año) y significó aprender varias cosas. Pero por sobre todo, me demostró lo atrasado que estamos en cuanto a tecnología en el país.

Sebastian Thrun, probablemente se hará mucho más conocido en los próximos días. Entre otros temas, presentó la introducción a la robótica, donde su principal orgullo y credencial académica, fue su participación en los dos concursos de DARPA (la agencia de proyectos de defensa de USA) para la creación de un vehículo que no requiere de conductor. En el año 2004 ganaron el concurso "a campo traviesa" y en el 2005 el concurso "urbano" (este último le reportó a Stanford un premio monetario de dos millones de dólares) y, afirmo que se hará más conocido, porque actualmente, aparte de ser profesor en Stanford, es el lider del proyecto Google que acaba de solicitar una patente para producir vehículos que no requieren conductor.

Peter Norvig, por su parte, presentó los temas de procesamiento de lenguaje natural, cuyos resultados se pueden apreciar en sistemas como Watson de IBM (el sistema que ganó reiteradas veces el concurso de conocimientos Jeopardy, donde las respuestas deben ser realizadas en forma de pregunta) o la nueva edición del Kinect de Microsoft para XBox 360, que promete una interfaz similar a la que en los 60s, presentaban en la serie Star Trek: interfaz de conversación natural.

Por supuesto, habían más temas, y aunque se usó un lenguaje fácil de entender y seguir (aunque había que saber inglés, pese a la promesa de contar con traductores a diversos idiomas, que sólo se cumplió -a tiempo- en las primeras semanas) o precisamente por ello, sólo se pudo quedar a un nivel de barniz preliminar en la mayoría de ellos.

Sin embargo, y lo que más les rescato, es que le quitaron la "magia" a muchas tecnologías. Simplemente las presentaron y explicaron de tal manera que, aunque no sea capaz de duplicarla, entiende sus principios básicos de funcionamiento.

Lo que sigue, es empezar a profundizar algunos temas. En particular dos de ellos: robótica (gracias a la presentación del funcionamiento de Stanley el vehículo que no requiere conductor, pero que recorre la ciudad) e imagen en 3D (creada a partir de los fundamentos de la visión computacional). Espero que en próximas columnas tecnológicas pueda explicar algunos de esos temas con la misma facilidad que demostraron Norvig y Thrun.