¿Felices y Forrados?

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

¿Será posible que, por una vez, estemos sufriendo un exceso de información? El caso de Felices y Forrados, en mi opinión, debe ser analizado desde varias perspectivas (más de las que se pueden abordar en una columna).

Partamos por los hechos más básicos, un grupo de emprendedores decide que la promesa inicialmente hecha por José Piñera, respecto de que las AFPs iban a proporcionar mejores pensiones que el sistema antiguo, es una promesa válida y que si las personas están obteniendo malas pensiones (el promedio del mercado, estaría cerca de los $150.000.- según lo informado por la asociación de AFPs) entonces la culpa no es ni de la falta de esfuerzo de los trabajadores, ni de la economía (local o internacional) sino de los malos análisis que las propias AFPs hacen del devenir financiero. Por lo tanto, ellos y por una módica cuota mensual, hacen recomendaciones a sus seguidores, para utilizar el sistema en beneficio propio, moviendo los fondos de manera de maximizar la utilidad de cada persona. Y en particular, durante el último periodo han hecho varias recomendaciones que, serían escencialmente correctas, pero habrían producido graves efectos en el mercado, al punto que el gobierno anuncia un proyecto de ley, que ralentice el proceso de cambio en los multifondos, para evitar que estos cambios vuelvan a tener el mismo efecto.

Como el análisis económico no es lo mio, recurrirí a un amigo, economista doctorado en Harvard que consultado al respecto me dice que, primero que nada, los consejos de Felices y Forrados, son apuestas sobre lo que va a suceder en el mercado. Por lo mismo, si bien sus consejos han resultado básicamente correctos (es decir, el análisis que hicieron, si se cumplió) no le pueden apuntar siempre. Pero -y aquí está la madre del problema- existe, además. un peligro evidente de que el consejo sólo resulte de verdadera utilidad para los primeros en ponerlo en práctica y los últimos -aún haciendo lo que se les recomienda que hagan- pueden perder dinero (según yo entiendo, por el efecto que tiene en el mercado accionario, la venta masiva de documentos).

Pero desde la perspectiva informática, aparece otro problema: Si la información es escencialmente correcta, pero los efectos de hacerla masiva, pueden causar daños colaterales ¿debe ser transmitida?.

El caso de Felices y Forrados es puntual en este momento. El gobierno anuncia que se enviarán proyectos de ley que eviten un resultados similares, por su parte los que están detrás de Felices y Forrados, anuncian que crearán su propia AFP para demostrar que el sistema puede funcionar bien. Pero la pregunta sobre los efectos de la información siguen presentes. Muchos análisis éticos, se pueden resumir en las tres preguntas atribuidas a Sócrates (triple filtro): ¿es correcto? (¿estás seguro de lo que vas a decir?) ¿es bueno? (¿me vas a contar algo que mejore mi situación o mi impresión del aludido?) ¿es útil? (¿estás seguro que me va a servir el saberlo?) En el caso comentado, en principio se aprueban todas las preguntas (reitero el comentario de mi amigo: era una apuesta, y el análisis resultó correcto; pero no había como garantizar el resultado). Si la información hubiese sido transmitida a unos pocos (como ocurrió en los primeros meses de funcionamiento de Felices y Forrados, el resultado no habría tenido efectos negativos (casi lo que ocurre con la "información privilegiada"), pero al ser masivo, tiene un efecto colateral, que habría que incluir en el análisis... Hoy el mundo de mercado globalizado, parece tener una piedra de tope en cuanto a las recomendaciones que se pueden dar, o la información que se puede transmitir.