Ellen Swallow Richards

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Hace algún tiempo, un gran amigo me regaló el libro “Los Tecnólogos”, de Matthew Pearl, un libro muy entretenido, con una historia ficticia que cuenta como los primeros estudiantes del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), deben resolver un misterioso caso sobre unos atentados tecnológicos en Boston. Un libro entretenido, aunque otro amigo, lector compulsivo como yo, le criticó lo poco que se desarrollan varios de los personajes principales. En mi opinión, eso no desmerece el valor del libro.

Pero esta semana, me llegó una sorpresa a través de las redes sociales, cuando apareció en mi TimeLine (la secuencia de publicaciones que sigo en twitter) un retuiteo proveniente del mismo MIT, y que como parte de la conmemoración del “mes de la mujer” (lo que entiendo es una extensión a partir de la celebración del 8 de marzo) rescataron una parte de la publicación de la revista de comic “La mujer maravilla”, específicamente una sección denominada “Wonder Woman of History” y dedicada a Ellen Swallow Richards.

Mi sorpresa, fue que al leer la breve historieta, descubrí que Ellen, uno de los personaje de Matthew Pearl, era una persona real; en realidad no sólo ella, un rápido “googleo” demostró que casi todos los demás personajes del libro, están inspirados en quienes efectivamente, participaron de la primera generación de estudiantes y docentes del MIT.

Tal y como cuenta el libro y la historieta, Ellen tuvo que sortear muchas dificultades para ingresar y permanecer en el MIT (en una época en que no se consideraba apropiado que una mujer se dedicara a las ciencias naturales, en particular la química) y aunque hizo todo lo necesario para conseguir su doctorado, nunca se le permitió (restricciones que hoy no son entendibles).

Sin embargo, fueron sus trabajos de aplicación práctica de la química a la cocina, así como sus análisis de los riesgos para la salud asociados a los sistemas públicos de almacenamiento y distribución del agua los que la llevaron a proponer esquemas de sanitización para prevenir enfermedades, es decir, los conceptos de Higiene Ambiental, que desembocaron en la Ingeniería Sanitaria. Algunas de sus líneas de investigación relacionadas con la salud humana, la dejaron muy cerca de descubrir dos elementos químicos (Samario y Gadolinio, número atómicos 62 y 64 respectivamente).

Quizá el mayor reconocimiento que se le dio en vida a Ellen, lo realizó el mismo MIT, cuando le solicitaron se incorporará como académica para enseñar química, y luego por el gobierno cuando le solicitaron al laboratorio que ella dirigía en dicha institución, el estudio total del suministro de aguas de USA.

Probablemente, hoy en día, todos los “prevencionistas de riesgos”, sean sus “herederos”, no en vano, lo primero que tienen que estudiar, es lo que la propia Ellen enseñaba: agentes de riesgos químicos y análisis ambiental.

Sea este un pequeño homenaje a una mujer que se esforzó por hacernos la vida más segura a todos nosotros. No me cabe duda que son sus estudios de los sistemas de almacenamiento y distribución de aguas potables, los que iniciaron todo el estudio de ciencia (conocimientos) e ingeniería (soluciones prácticas) que nos permiten hoy, servirnos con seguridad “un vaso de agua”.

Vaya además, un enlace al mensaje del MIT: https://twitter.com/MIT/status/578590150206316544