Educación Gratuita y de Calidad

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Durante la semana, una colega profesora en la universidad donde hago clases, que se dedica -entre otros temas- a ver las capacidades de expresión oral y escrita, hizo un experimento: Primero mostró a sus alumnos un video de YouTube donde la candidata Miss Utah a Miss USA, es consultada sobre el problema de la brecha salarial entre hombres y mujeres, dado que el 40% de los hogares en USA son mantenidos por mujeres. La candidata intenta construir una respuesta, pero se confunde y termina siendo material para la cantidad de videos sobre respuestas hilarantes de candidatas a miss algo (junto Miss Panamá hablando de Confucio o Carolina Zúñiga eligiendo al Papa Juan Pablo II para repoblar el mundo). Y luego vino la peor parte: les preguntó a ellos que habrían respondido. Y casi todos se  quedaron completamente callados. Mi diagnóstico (en cuanto me contaron la histora, me auto-sometí al test), es que cuando a una persona le preguntan "la opinión", en realidad trata de responder dando una solución. Responder que algo simplemente está mal (que es una opinión) se considera insuficiente y creo que eso complicó, tanto a la candidata como a los alumnos.

Por eso titulé esta columna usando la frase que es bandera de lucha para los estudiantes, y discurso obligado para los candidatos. Y quizá sea interesante darle una mirada con otra perspectiva al tema de la educación...

Lo primero es señalar qué se espera de la educación. El primer punto, claramente es instrucción. la entrega de los contenidos mínimos necesarios para enfrentar la vida, y aunque es lo que se mide en SIMCE y PSU (conocimientos). Este es, probablemente, el centro del problema de las demandas actuales de educación. La evidencia sugiere que a los colegios particulares les va mejor que a los subvencionados y a estos mejor que a los municipales. Y una de las posibles causas, es que un colegio particular pagado, tiene capacidad para ofrecer mejores condiciones a los mejores profesores, quienes -en la lógica de mercado- debieran optar por irse a hacer clases a esos colegios.

Un segundo punto, tiene que ver con la socialización, el aprender a convivir con pares, enfrentar los problemas sociales y establecer "las amistades que durarán para toda la vida". En varias de sus columnas, Mario Waissbluth (Educación 2020) critica la segregación económica de la educación actual y que, enfrentado a la educación de sus hijos, siempre intentaría meterlos en colegios caros porque  así les está "comprando mejores redes sociales para el futuro, cuestión de alto valor en nuestro apitutado país".

Un tercer punto (y no del todo menor) tiene que ver con la disciplina de hacer algo todos los días. Con la necesidad de padres y apoderados de dejar a sus hijos en un lugar seguro y confiable (no creo que sea la mejor definición de la mayoría de los colegios, pero...) y que allí aprendan que, en cualquier caso y gobierne quien gobierne, al final es la mezcla de esfuerzo e ingenio lo que permitirá vivir (más que sobrevivir) la vida.

Para enfrentar estos puntos, colegios y universidades han planteado sus procesos de enseñanza, desde dos perspectivas: La primera es geográfica: deben enseñar a un grupo local, dado que hay un grupo local que necesita aprender. El tamaño y características del grupo local, determinarán las características de proyecto educativo y sus condiciones económicas (a lo más en competencia con otro proyecto que consideran "malo") y esto tiene directa relación con la segunda perspectiva, que por ser la más tradicional, es menos evidente: si hay pocos alumnos en una determinada área geográfica y de conocimientos, quizá no sea económicamente posible profundizar esas áreas de conocimientos. Considere una escuela rural con pocos alumnos, lo más probable es que sólo tenga educación básica y con un único profesor que presenta todas las materias (incluso con alumnos de distintos niveles compartiendo la hora de clases). Pero si aumenta la cantidad de alumnos, se puede aumentar la cantidad de profesores, salas y especializaciones. Para lograr esto último, lo habitual es que los alumnos de áreas afines, sean reunidos en un mismo proceso (las carreras en las universidades; los programas de estudio en los colegios). Pero esto obliga a los estudiantes, a ver y revisar una cantidad de conocimientos que no les presenta mayor interés.

Hasta aquí no hay mucho de nuevo, sin embargo desde hace un par de años, y gracias a algunas universidades norteamericanas (Stanford principalmente) con apoyo de Google, se han materializado algunos sitios bajo la modalidad conocida como MOOC: Massive Online Open Course (cursos abiertos masivos y en línea, de los cuales yo conozco: Coursera.org y Udacity.com) que permiten que algunos de los mejores profesores -a nivel internacional- de un determinado tema, impartan su clase a millones de interesados, sin distinción de horarios, lugar de residencia, ni niveles de ingreso (un colegio podría aprovechar sus laboratorios para dar acceso a gente de escasos recursos). Dicho de otra forma, este sistema termina por romper la primera barrera del problema de la educación: el acceso universal (para todos) y gratuito a contenidos de calidad... Además, por estar en línea, se elimina el problema de oportunidad: un alumno puede ver la clase cuando quiera y cuantas veces quiera.

Pero también afecta la segunda perspectiva. Las áreas de estudio que empezaron siendo únicas (ingeniería, pedagogía, medicina) con el aumento del conocimiento y el interés de especializarse, han diversificado su oferta (ing. informática, ing. eléctrica, ing. industrial; pedagogía en lenguaje, pedagogía en matemáticas; medicina general, pediatría, cirugía;  etc.) Y no es extraño pensar que en un futuro podría ocurrir en otras áreas como derecho (penal, laboral, civil, etc) periodismo (prensa, radio, tv) e incluso que algunas se sigan dividiendo (ing. informática en ing. de software, ing. de sistemas, ing. multimedial, etc). Al punto que empieza a ser interesante preguntarse cual es el ciclo mínimo de entrenamiento/aprendizaje que requiere un alumno universitario, para ejercer una determinada actividad.

En mi opinión, en una primera etapa, se podrían ofrecer ciclos de estudio más cortos, enfocados en la especialización, con un par de años de plan común que sólo serían necesarios para el primer título dentro del área... Y si es necesario ampliar los conocimientos, siempre se podrá recurrir nuevamente a este proceso de aprendizaje que no requiere presencia física ni horarios rígidos. En una segunda etapa, podría ser suficiente con que un estudiante (ya no se pierde la condición de tal, se está en aprendizaje permanente) acredite haber aprobado los cursos necesarios para la actividad, permitiendo que cada uno cree su propia carrera de estudios, claro, cumpliendo con los prerrequisitos que cada curso plantee (los cuales también se pueden aprobar de manera similar).

Para las educaciones básicas o media (donde los puntos 2 y 3 son casi más importantes, según lo planteado por Waissbluth) se puede seguir pensando en una situación presencial, donde se tenga acceso a sistemas on-line que permitan escuchar la charla de los mejores expertos en cada campo; donde se hagan análisis no individuales, sino grupales con un profesor presencial que modere la conversación... El proceso también serviría para que los estudiantes vayan desarrollando su propia carrera vocacional, teniendo la posibilidad de acceder a cursos de nivel avanzado en sus áreas de interés, que les permitan confirmar que eso es lo que les interesa...

El proceso, cambiaría toda la forma en que hoy entendemos la educación en Chile... Claramente no es un cambio para ejercer de la noche a la mañana, pero sería interesante que desde el Ministerio de Educación se empiece a poner atención a los MOOC, y se defina un plan para poner en marcha algunas pruebas. Si hoy son capaces de entregar un instructivo al profesor, que le dice que debe hacer en cada momento de su clase, y aún así los contenidos no están siendo vistos o entendidos integralmente (el SIMCE y la PSU así lo demuestran); quizá replantear la clase a una forma de exposición multimedial creada por los mejores maestros en cada área, para continuar con una discusión local en el colegio, podría causar un mayor nivel de aprendizaje. Por otra parte, en el mundo actual, es cada vez más importante potenciar la disciplina personal.

Para ejemplo, el primer MOOC en español orientado a Latinoamérica (los que existen, por ahora son cursos en inglés, la mayoría con subtítulos) auspiciado por Silicon Valley (Standord) y certificado -en asistencia- por la Pontificia Universidad Católica de Chile: "Evaluación de Decisiones Estratégicas", que se inicia el próximo 8 de julio...