Tecnología: democracia o imposición

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Seguramente no estamos conversando”. Así de drástico e irónico fue el diagnóstico de Humberto Maturana en el programa "Tolerancia Cero", respecto de las causas de la violencia en Chile. Y al ver algunas de las muchas declaraciones de las últimas semanas en algunos temas, varios de los cuales relacionados directamente con la tecnología, al menos hay que estar de acuerdo con la causa declarada.

La polémica  de los Alcotest. Después de varios éxitos asignados a la ley de tolerancia cero al alcohol entre conductores (una idea encomiable, pero discutida en su implementación) empezaron a escucharse voces reclamando la "certeza" de la información obtenida con el alcotest, y que en varios casos de notoria ebriedad, los valores registrados eran tan altos, que los ebrios deberían estar en coma etílico (registros sobre 5 gr/Lt). El problema del alcotest, es que en realidad NO mide la concentración de alcohol en la sangre (lo que hace la alcolemia), sino la concentración de alcohol en el aliento (aka "tufo") Y hay suficiente evidencia científica para asegurar que hay una correlación concreta entre el nivel del alcohol en el aliento, respecto del nivel de alcohol en la sangre; pero eso dentro de ciertos márgenes, y sobre todo dentro de cierto rango. Está comprobado que en el rango relevante (para medir con certeza el nivel de "bajo influencia del alcohol": 0.3 gr/Lt y "estado de ebriedad": 0.8 gr/Lt) el alcotest funciona. En niveles altos (sobre los 2 gr/Lt) el registro del alcotest puede sufrir fuertes variaciones respecto de la alcolemia y por ello surgió la polémica. Pero es claro, no importa si el alcotest marca 6 gr/Lt y la alcolemia "sólo" 3 gr/Lt. en ese caso el conductor está en manifiesto estado de ebriedad y es un peligro público conduciendo.Una polémica esteril, donde los involucrados (incluso científicos) simplemente no conversaban, sólo declamaban.

La imposición de los nuevos números de teléfono fijo. Siento que está ocurriendo un cambio poco informado, y que es más importante de lo que parece. No sólo eso, se está INFORMANDO MAL. El mensaje publicado en varios medios nacionales, dice: "La medida tiene como objetivo que todos los números de teléfono fijos tengan nueve dígitos, al igual que los teléfonos celulares". Salvo que la gente aún no se acostumbra al último cambio de números celulares a 8 cifras (muchos siguen hablando de 09 - 123 4567; que NO son los 9 dígitos a los que se refiere la información). El sitio del gobierno al respecto, es http://www.cambionumeracion.cl/ Alguien podría preguntar ¿y eso es importante? la respuesta viene de Nueva York, después del paso del huracàn Sandy, sólo la red de telefonía fija (no la celular) quedó operativa. Aunque claro, la mayor parte de la gente o no sabía o había olvidado como se usaba un teléfono público. En términos simples, si vive en Santiago y quiere llamar a un número fijo, desde el próximo 24 de noviembre, deberá poner un 2 antes de marcar (y si llama desde un celular a un fijo, entre el 02 del área y el número que marca ahora, también hay que poner un 2 intermedio).

Votación obligatoria, electrónica ¿o qué?. Hace tiempo que está presente esta discusión, y nuevamente más que una conversación desde el respeto a la postura del otro, parece haber un intercambio de dogmas. Con mucha premura, y básicamente porque era evidente que los jóvenes no se estaban inscribiendo en los registros electorales, se tramitó la ley de inscripción automática y voto voluntario (una de las ideas de la campaña del actual presidente). Y llegaron las elecciones municipales y -como es bien sabido- la abstención fue mayúscula, pero claramente no fue el único problema, los recuentos tuvieron muchos problemas (no sólo los previsibles en comunas con muchos candidatos a concejal; también en cuanto a alcaldes). Ahora los dogmáticos se dividen en varios grupos: los que proponen que la votación vuelva a ser obligatoria (es decir: inscripción obligatoria, votación obligatoria) la premisa del dogma es: el voto es un deber cívico. Otros proponen mantener el sistema actual, bajo el dogma de que el voto es un derecho cívico y no un deber. Hay algunos que proponemos (también en forma medio dogmática) que se debe implementar voto electrónico "Si venezuela puede hacerlo limpiamente, porque no nosotros"; pero recibe la respuesta (también dogmática) de que ese sistema no es auditable y se presta para fraudes, pues no hay "recuento". Una voz desde el desierto (en realidad desde la lejana Arica) cuestionaba otro dogma: ¿por qué debe ser secreto el voto? ¿acaso no es cierto, que la mayoría de la gente comenta como votó? ¿acaso no es cierto, que muchos políticos, si no en contra de la ley al menos en contra de lo ético, siguen haciendo regalos para lograr votos? ¿acaso no es la forma en que funcionan las asambleas y todos los sistemas de voto por mano alzada?

Vida sana, vida saludable, viva el gran hermano. Y no se olvide de que no sólo es malo beber, fumar o comer grasas saturadas, ahora hay cada vez más voces a favor de hacer obligatorio el que niños, jóvenes y adultos comamos nuestra ración de fruta, hagamos ejercicios, pasemos horas fuera del computador, vayamos a controles médicos periodicos, etc. Pero una cosa es proponerlo en conversación, y otra muy diferente la de buscar medios para obligar a los ciudadanos a adoptar esos estilos de vida, y claro cuando alguien pregunta: ¿y cómo podrían obligarnos? la respuesta la traen de la mano de la tecnología, hacer sistemas nacionales de registro e información que permitan identificar a los "rebeldes"...

Cuando se anunció con alegría que la tecnología nos traía "la era de la información" (McLuhan y otros) muchos pensabamos que llegaba una era de mayor nivel de conversación, donde los argumentos serían más facilmente presentados y discutidos más desde el fondo que desde la forma. Puede que sólo sea un largoo periodo de ajuste ante la continua aparición de herramientas en etapa de experimentación; pero recordando las pausas que hacía Maturana en Tolerancia Cero antes de responder, en contra de todo lo que siempre se ha dicho de la importancia de la velocidad de responder, creo que aún hay esperanza de que volvamos a conversar, aceptando que las ideas y posturas del otro, aún cuando no la compartamos o atente contra nuestros dogmas, merece el respeto de analizarla, entenderla y luego discutirla... o sea, hacer una pausa reflexiba antes de responder.