El estado de la automatización en el 2012.

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Un cliente decidió poner una serie de módulos de auto atención en algunos malls de la capital. Aduciendo que ya existen varios (desde los cajeros automáticos, hasta las pantallas táctiles para buscar una tienda específica) mi cliente espera poder dejar esos módulos funcionando en modo "automático", sin tener que preocuparse para nada de ellos.

Pero ¿cuál es la realidad de dicho encargo? En la práctica, los equipos (en particular estos que funcionan bajo Windows) deben se reiniciados cada cierto tiempo (mínimo una semana); además, estando en un mall, es deseable que durante la noche hibernen (entre en modo suspendido, para evitar que "jueguen" los que están trabajando en el mall) pero que se reactiven automáticamente en las mañanas... Y por supuesto, hay que recoger información de uso (diariamente) y recargar información cada cierto tiempo. Y si hay que recoger información, entonces se requiere internet para poder hacerlo.

En la práctica, adquirimos sistemas de banda ancha móvil (internet vía empresa celular) para acceso a Internet. También adquirimos un servicio de acceso remoto para poder tomar el control del equipo y actualizar información. Y he sido encargado de checar diariamente el resultado.

¿El resultado? En general, se podría afirmar que el sistema funciona. Hay equipos que constantemente se reportan y están en funcionamiento. Sin embargo el sistema no funciona al 100%. Hay horas (en particular los fines de semana) en que los equipos no se reportan o no son accesibles, mi diagnóstico preliminar habla de satuación en líneas de celulares en malls que tienden a convocar a gran cantidad de clientes en los fines de semana. Y claramente, Windows (el sistema necesario para ejecutar la aplicación de autoatención y para disponer de los controladores de la pantalla táctil) requiere de constantes reinicios (en algunos casos, parece que será necesario configurarlo de modo diario.

Pero nada de lo anterior se compara con el comportamiento de los usuarios. Aun en los malls más elegantes de la capital, el problema siguen siendo esos pocos que ensucian -se diría que intencionalmente- los equipos, lo que obliga a mandar a técnicos a limpiar y reiniciar equipos que están con problemas.

Al final, como dice el refrán: no hay sistema tan inteligente, que sea capaz de superar a un usuario mal intencionado... triste, sobre todo en proyectos de necesaria educación popular.