101 Inventos

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Esta semana, muy bien acompañado, visité la exposición de los 101 inventos que cambiaron el mundo.

Una exposición interesante, basada en conceptos actuales: una gran zona audiovisual, donde se apreciaba que la organización considera que las personas tenemos poco tiempo y poca capacidad de retención. Mediante videos de menos de un minuto, mostraban cada uno de los 101 inventos elegidos. Había otra sala donde se podían observar con detalle e incluso jugar con varios de ellos, pero por horarios (cerraban a las 18:00) no fue posible disfrutarlos.

Cuando me enteré de la exposición, me llamó la atención un detalle declarado por los organizadores: “No es fácil elegir 101 inventos. Siempre habrá quienes propongan alternativas”.

Debo agregar, que no siempre es fácil identificar a quien se le debe el crédito de los inventos, por ejemplo, se menciona a Johannes Gutenberg como el inventor de la imprenta, lo que puede conducir a varios errores. Si bien es cierto que la información en pantallas móviles indicaba que no fue el inventor de la imprenta, ni el inventor de los “tipos móviles” (la idea de usar moldes de sólo una letra, en vez de una tablilla grabada con toda la página; invento que se reconoce a los chinos) Sin embargo, lo que realmente hizo Gutenberg, fue crear los primeros “tipos móviles” en Europa, sin saber que ya lo habían inventado los chinos. Por eso se le reconoce como el inventor de la imprenta moderna y gran artífice de la alfabetización. Es cierto que parece un tecnicismo, pero creo necesario aclararlo.

También nos pareció curioso que se reconociera a un invento, el ácido acetilsalicílico, bajo uno de sus nombres comerciales: Aspirina.

Y claro, siendo fiel a la declaración de inventos alternativos, echamos de menos varios inventos notables, entre ellos: acueductos (si estaban los sistemas de irrigación), sistemas de alcantarillado y el nunca bien ponderado alambique (para el proceso de destilación).

Pero lo más nos causó impresión, es que no había inventos de mujeres. En las imágenes se les reconocían algunos inventos genéricos de la época previa al registro de la historia: la agricultura o el proceso de hilado. Pero ningún invento con inventora reconocida.

Hay varios inventos prehistóricos que probablemente son producto de la inventiva femenina, entre ellos: la cocción de alimentos; la agricultura; la ganadería (de animales menores como aves y bovinos así como probablemente la domesticación de los lobos); el descubrimiento de los metales y los principios de la metalurgia; el hilado.

Pero en la lista de inventos patentados (la mayoría) por inventoras reconocidas, se encuentran: el horno para cocinar de Elizabeth Hawk (1867); máquina de hacer bolsas de papel de Margaret Knight (1871); la Balsa salvavidas de María Beaseley (1882); el lavavajillas de Josephine Cochrane (1886); Salida de incendios de Anna Connelly (1887); la jeringa médica de Letitia Geer (1899); Limpia Parabrisas de Mary Anderson (1903); los múltiples inventos para la casa de Beulah Louise Henry (incluyendo sistemas de refrigerado en 1912); el refrigerador eléctrico de Florence Parpart (1914); calentador eléctrico de agua de Ida Forbes (1917); los sistemas de conmutación de frecuencia (base del WiFi y 3G) de Hedy Lamarr(1942); Enciclopedia Mecánica (el primer “eBook”) de Ángela Ruiz Robles (1949); los pañales desechables de Marion Donovan (1950); el primer compilador de programas computacionales (A-0) de la que es reconocida como creadora del lenguaje COBOL, Grace Murray (1951); el corrector líquido (llamado “liquid paper”) de Bette Nesmith Graham (1951); Exámenes para determinar la salud de los bebés recién nacidos de Virginia Apgar (1952); el Kevlar (material de los chalecos antibalas) de Stephanie Kwolek (1965).

Reconocimiento especial merece la fundadora de la Alquimia: María de Alejandría (también llamada María la Judía, María la Hebrea o María la Profetisa) de quien debieron rescatarse sus múltiples textos con las bases de la química, todos ellos perdidos por la misoginia de los primeros cristianos. Ella hizo varios legados a la humanidad, siendo los más conocidos (o mejor dicho, rescatados) varios inventos para la destilación y la sublimación de materias químicas. De sus inventos, el más utilizado, es el proceso bautizado en su honor: “el Baño María”.

Mi lista es claramente incompleta, aunque no fue difícil obtenerla pues está a la vista de todos nosotros en Internet. Pero no debo dejar de hacer una mención especial a Ruth Wakefield, la creadora de uno de los más grandes inventos de la humanidad: las galletas con chispas de chocolate (1930).