Tiempo de recriminaciones

 

En rigor era imposible de evitar. Llama la atención, sin embargo, la fiereza del enfrentamiento en la Alianza, tras su derrota. La propia ex candidata, Evelyn Matthei, sintió que era su deber expresar públicamente su malestar por lo que estaba ocurriendo:

“Viví y sufrí durante la campaña un desorden que no puede darse en las coaliciones, menos aún durante una campaña electoral. Y lo que más he temido es lo que hoy algunos pretenden hacer: Entrar en el juego de las recriminaciones mutuas o bien criticar al gobierno con finalidades u objetivos personales”.

Era inevitable y ya lo vivió la Concertación hace cuatro años. Es el precio de la derrota. Pero igual sorprende. “La noche de los cuchillos largos”, anticipada por el Presidente Piñera, reflejó el convencimiento de que la segunda vuelta no sería mejor que la primera. Así fue y en las próximas semanas se hará aun más dura la autocrítica. Es improbable que se acate la petición de la ex candidata a trabajar por la unidad y hacerlo puertas adentro: “Nadie va a sacar ganancia personal alguna con críticas a través de la prensa”.

Del debate en curso, ya se han desprendido algunas claridades.

Lo primero: la candidatura de Evelyn Matthei incurrió en los mismos errores de la campaña del “”. Entonces, hace un cuarto de siglo, se insistió en que, de triunfar los partidarios del “No”, se perdería todo “lo avanzado” y que los inversionistas dejarían de hacer negocios con un país inestable, poco “serio”, sin la “responsabilidad” que habría caracterizado al régimen de Pinochet.

Adicionalmente esta vez se anticipó hasta la exageración el supuesto efecto negativo que tendría la inclusión del PC en la Nueva Mayoría.

Lo fundamental, sin embargo, es que la derecha fue incapaz de dimensionar el gran y profundo cambio social y cultural de nuestro país. No es un pecado exclusivo.

Desde la revolución pingüina se sabe que falta mayor sintonía entre las demandas de la calle y la visión de las cúpulas partidistas. Es obvio que “la clase política” en conjunto no ha asumido el cambio, pero la derecha menos que nadie.

La conclusión, para todos, es que es urgente enfrentar los grandes vacíos legislativos que se han hecho evidentes.

Ello implica, por ejemplo, la necesidad de convencerse de que nunca más se pueden repetir unos comicios con cuatro votaciones simultáneas. Nunca más puede coincidir el balotaje con el fin de semana peak de las compras navideñas. No explica toda la abstención, pero sí una parte importante. Nunca más se puede dar el espectáculo de nueve candidatos en primera vuelta con dos, por lo menos, presentados con firmas dudosas.

Y, respecto de la campaña del terror, hay que hacer fe de lo que dijo Michelle Bachelet: "ninguna de las reformas que vamos a llevar adelante son amenazas ni para el sector privado ni para nadie en nuestro país; por el contrario, la amenaza es no hacer lo que tenemos que hacer, que es derrotar la desigualdad, asegurar que nuestro país se desarrolle de manera armónica".

El tiempo dirá la última palabra. Por ahora, todo lo demás es prematuro

 

A. S.
Diciembre de 2013
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas