Privacidad en peligro

Hace unos años, a fines de los 90, según contó en Chile el profesor norteamericano Adam Clayton Powell, “el gobierno de San Francisco ordenó imágenes detalladas de toda la ciudad para poder producir mapas más exactos. Algunas empresas informativas pidieron tener acceso a las fotografías. Pero surgió un problema: las imágenes eran tan detalladas que se podía ver a las personas en sus patios o en las terrazas, en lugares donde creían que nadie los observaba. Una de las preocupaciones menores fueron las imágenes de quienes aparecían desnudos tomando el sol”.

Desde entonces sabemos, o deberíamos saber, que no hay lugar donde esconderse de la mirada omnipresente del “gran hermano” de George Orwell. Lo demuestran las continuas revelaciones de la vida privada de actores, personajes de la farándula, sacerdotes, políticos y otros personajes públicos..

Esta realidad no ha sido universalmente aprendida ya que los ejemplos se multiplican, como el caso de los “whastapp” del diputado Guillermo Ceroni.

Aquí lo nuevo es que la publicación se justificó como una demostración de que los parlamentarios no se concentraban ciento por ciento en sus labores legislativas. Es un argumento de poco peso, cuando se sabe que las imágenes fueron captadas en tres oportunidades distintas.

Pero lo peor fue la tormenta que se desato a continuación, debido a que los mensajes, de fuerte contenido erótico, demostraban una opción homosexual mantenida en reserva durante años.

El diputado, al agradecer el apoyo de sus colegas, hizo ver en primer lugar que había tenido que “soportar (una) intromisión brutal de mi intimidad”. Luego se defendió diciendo que “jamás nunca en mi vida he herido a nadie, jamás nunca en mi vida he violentado a nadie, jamás nunca en mi vida he perjudicado a ninguna persona ni le he causado dolor, bajo ninguna circunstancia”.

El presidente de la Cámara presentó una denuncia en la fiscalía de Valparaíso por la violación a la vida privada. Según Marco Antonio Núñez, “No vamos a restringir la libertad de prensa ni vamos a hacer nada que pueda obstaculizar la libertad de expresión, que también es sagrada. Pero acá hay un límite que se ha trasgredido y que, para la democracia, para la convivencia y por una sociedad donde cada uno pueda expresarse libremente y tener ámbitos de privacidad necesarios, lo que ha ocurrido no puede seguir ocurriendo”.

Es verdad, pero es probable que vuelva a ocurrir, más allá de la ley o la ética. En nuestro tiempo cada día tenemos menos posibilidades de proteger nuestra intimidad. Ya lo dijo Orwell en “1984”, el libro, no el año.

A. S.
Noviembre de 2015
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas