Recuperar el sentido ético

(Palabras de Abraham Santibáñez, Premio Nacional de Periodismo 2015, en la ceremonia de entrega del galardón en La Moneda, el viernes 27 de noviembre. Cada uno de los premiados habló brevemente en la ocasión).

Estimada señora Presidenta

Premios nacionales

Queridos amigos y parientes

Cada uno de nosotros tiene tras suyo una historia personal que nos ha permitido llegar hasta aquí esta tarde. Pertenecemos a distintas profesiones que han ayudado a construir la república desde muy variadas aristas.

En lo personal, creo que este es un momento de mirar al oficio del periodismo, tan maltratado a veces, con el orgullo de quien cree que esta es, como dijo un viejo maestro de periodistas, “una buena profesión”. Buena profesión y, sobre todo, indispensable, irreemplazable en la vida de un país democrático.

En honor a la brevedad no puedo profundizar más en esta tarde. Pero creo que es mi deber recordar y rendir homenaje a la larga procesión de periodistas que ha acompañado a Chile desde el comienzo de nuestra historia. Desde Camilo Henríquez hasta los hombres y las mujeres que hoy hacen periodismo en Chile, son más los aportes realizados que las imperfecciones y deficiencias.

Y. en más de un caso, se ha pagado el cumplimiento del deber con la vida o la cárcel y el exilio.

No voy a hacer la lista de las víctimas de la dictadura, pero no puedo dejar de mencionar a José Carrasco Tapia, asesinado por creer sinceramente que nuestra responsabilidad nos obliga a decir la verdad sin temor a las consecuencias.

Hay, igualmente, otros periodistas que debieron estar aquí hace tiempo. Quiero pensar que a ellos no les molesta el que yo los recuerde y trate de representarlos en esta significativa ocasión.

Cara y sello

Los periodistas, pese a nuestros errores y una incomprensión generalizada, heredada tal vez de los permanentemente descalificadores mensajes de la dictadura, hemos hecho mucho por Chile, porque se conozcan los avances científicos, culturales, artísticos, deportivos, políticos y en todas las áreas de la vida nacional. El honor que representa este premio es de ellos, de cada uno de ellos más que mío.

En esta hora, sin embargo, no puedo dejar de lado las quejas que recibimos en el día a día. Los periodistas tenemos una gran misión. Muchos de nosotros nos hemos esforzado por estar a la altura de las circunstancias. Pero también debemos responder por no haber sabido siempre cumplir con las responsabilidades que la sociedad esperaba de nosotros.

Vivimos una época en que las maravillas tecnológicas, que tanto nos ayudan, no siempre se usan bien; una época en que muchas veces no se respeta la dignidad de las personas; una época en que no nos esforzamos como deberíamos por encontrar y difundir la verdad.

No es culpa exclusiva nuestra.

El “modelo” impuesto sin control en la dictadura no fue puesto oportunamente en tela de juicio. Las denuncias del último tiempo casi nunca nacieron de investigaciones periodísticas. Han sido ampliamente recogidas, es cierto, pero tenemos historias de colusión, de trampas en los negocios, en la política y de fallas graves en organizaciones religiosas que pudieron haberse denunciado antes, mucho antes.

Esta es nuestra deuda.

Pero, debo insistir, no es solo nuestra deuda. Es la deuda de Chile entero que ha dejado pasar mucho tiempo antes de reaccionar y asumir la tarea de poner en evidencia las malas conductas y los abusos “del modelo”.

Creo que todo esto es el resultado de la convicción que se nos impuso de que el “modelo” era el fruto de certezas científicas indiscutibles; que la solidaridad era una mala palabra, igual que un término repudiable: “la ética”.

Yo tengo confianza, estimados amigos, que de estos días tan sombríos, seremos capaces de sacar conclusiones positiva.

Empezando por darle un valor renovado a los valores. Por recuperar el sentido ético de nuestras profesiones y oficios. Por dejar de lado el egoísmo y la descalificación. Fieles, en el caso de los periodistas al menos, a principios tan esenciales como el respeto de la dignidad de las personas y la búsqueda deliberada de la verdad detrás de las noticias.

Muchas gracias

A. S.
27 de Noviembre de 2015