Periodista-periodista

Hace quince años se publicó en el diario El Sur de Concepción el siguiente comentario. Vale la pena reproducirlo ahora, tal como apareció en 2001, cuando Mónica González ha ido galardonada con el Premio Lenka Franulic.

A primera vista, la vida profesional de la periodista Mónica González está marcada por un signo de contradicción: su primer trabajo fue en el diario “El Siglo”, del Partido Comunista; en el penúltimo, se desempeñó como subdirectora de la revista “Cosas”, vocero clásico del jet-set local. Reconoce que ha llorado con algunos de sus entrevistados. Pero también se sabe que es dura cuando trata de indagar verdades escurridizas. Esta determinación llegó a significarle problemas con organizaciones de derechos humanos, con la Vicaría de la Solidaridad y con partidos políticos, incluyendo al Comunista, en el cual militó cuando era muy joven.

Egresada de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, Mónica González Mujica es un ejemplo de dedicación, capacidad, perseverancia y, sobre todo, valentía. Ello fue especialmente notorio durante el régimen militar, cuando gracias a su esfuerzo profesional se conocieron temas no incluidos en la agenda dominante, como la propiedad del general Augusto Pinochet en El Melocotón. Uno de sus momentos más difíciles -una gran lección de responsabilidad periodística- lo vivió en una cárcel de hombres, castigada por negarse a entregar la grabación de una entrevista al general Gustavo Leigh, parte de la cual era off the record. Su especialidad fue la investigación de casos de corrupción y violaciones a los derechos humanos, tanto en “Cauce” como en “Análisis”. Dice con satisfacción: “De las 26 querellas que acumulo en este tiempo salgo de todas sobreseída”.

Mónica González no hace alarde de sus sufrimientos: los años en el exilio y las dificultades para su reinserción en Chile a comienzos de 1980, cuando incluso de trabajos sin relación con el periodismo terminaba siendo despedida por presión de los servicios de seguridad

En democracia ha trabajado en el diario “La Nación”, en revista “Cosas” y desde noviembre del año 2000 lo hace en el diario electrónico “El Mostrador” como editora de Especiales.

En 1985, Mónica González recibió el premio anual de la Comisión de Derechos Humanos de España, por trayectoria periodística. En 1987 fue galardonada con el Premio Anual de Periodismo de la Universidad de Harvard (Fundación Niemann).

Tiene varios libros: “Bomba en una calle de Palermo” (1986), junto a Edwin Harrington; “Los secretos del Comando Conjunto” (1989) con el abogado Héctor Contreras; un libro de entrevistas “Chile entre el Sí y el No” (1988) junto a la periodista Florencia Varas, y “La Conjura, Los mil y un días del Golpe” (2000).

Hoy su mayor orgullo -aunque lo saca a relucir con reticencia- es que una de sus más conocidas entrevistas, la de Andrés Valenzuela, participante activo en la represión y torturas durante el régimen militar, figura entre “las cinco entrevistas emblemáticas”, publicadas en la edición conmemorativa de sus 150 años de la revista Harper's.

Como sus apariciones en televisión han sido pocas, Mónica González no es una persona conocida por el gran público, pese a su indiscutible aporte al periodismo de investigación en Chile. Por eso, y por muchas razones más, ahora que se acerca el momento en que se entregará el Premio Nacional de Periodismo, creo que ella debería recibirlo. Esa es, por lo menos, mi convicción más profunda.

A. S.
(Publicado originalmente en el Diario El Sur de Concepción, el 07 de Julio de 2001 y en este sitio el 16 del mismo mes).