El mensaje de China

A veces los siglos duran menos de cien años. Algunos estudiosos proponen que el siglo XX sólo comenzó en 1914, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, y se cerró en 1989, con la caída del simbólico Muro de Berlín. En esta perspectiva, el siglo XXI podría estar recién empezando. Este mes ocurrieron dos hechos relevantes: en EE.UU. asumió Donald Trump y el Presidente de China Popular surgió como el impensado líder de la globalización y el libre comercio.

En 2011, Henry Kissinger, el profeta de la “realpolitik” (“diplomacia basada en intereses prácticos y acciones concretas”, es su definición más simple), sintetizó en su libro China, la experiencia de sus 50 viajes a dicho país. Su visión se resume en una línea: “China ejercerá una función muy importante en el mundo que empieza a vislumbrarse en el siglo XXI”.

La profecía parece empezar a cumplirse: China avanza a paso firme a una posición de liderazgo internacional. Xi Jinping, su Presidente, ha asumido un inédito protagonismo. El estreno fue en Davos, Suiza, convertido en el primer jefe de Estado de su país que concurre al Foro Económico Mundial, un tradicional reducto capitalista. Su categórico mensaje fue una defensa de la globalización y el libre comercio, dos conceptos paradojalmente estigmatizados por Donald Trump y tradicionalmente rechazados por el mundo “progresista”.

Muchos de los problemas que ahora tiene la economía global no proceden de la globalización”, apuntó. “La crisis financiera no fue resultado de la globalización sino de la falta de regulación adecuada y la búsqueda de beneficios a toda costa”. Reconoció que la globalización es un “arma de doble filo”. Pero ello no significa a su juicio que deba abandonarse. “Los chinos, aseguró, suelen decir que los dátiles crecen en arbustos espinosos. Nada es perfecto”.

Más tarde, en Ginebra, en la sede de la ONU, se pronunció por un mundo sin armas nucleares y en lucha contra el calentamiento global. Agregó un mensaje optimista: “Debemos rechazar la dominación de uno o unos pocos países en el escenario internacional”.

China puede jugar un papel decisivo en los próximos años. Así se entendió en noviembre, cuando el propio presidente chino pasó por nuestro país. En 2019 se cumplirán 70 años desde la llegada de los comunistas al poder. Han sido años duros y todavía están dolorosamente ausentes algunos aspectos esenciales de una democracia plena. Pero el presidente Xi Jiinping puede revivir un concepto esencial. Como explicó Henry Kissinger: “China es singular. No existe otro país que pueda reivindicar una civilización tan continuada en el tiempo, ni un vínculo tan estrecho con su antiguo pasado y con los principios clásicos de la estrategia y la habilidad política”.

Claramente no se parece a Trump.

A. S.
Enero de 2017
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas