Porfiada Memoria

La discusión, al comenzar este año, era si se repetirían o no las multitudinarias manifestaciones del 2011. La duda no está zanjada del todo, aunque ha quedado claro que el horno no está para bollos y los manifestantes (secundarios, universitarios o trabajadores) lo piensan mucho antes de salir a la calle.

Lo anterior no significa, sin embargo, que no habrá nuevos episodios. Los estudiantes de la enseñanza media se pusieron como plazo las elecciones municipales. Si sus demandas no son resueltas, amenazan con tomarse escuelas y liceos para impedir que funcionen como locales de votación. Los trabajadores organizados dieron escaso respaldo a la convocatoria a manifestarse. Dejaron que el debate sobre el reajuste del sueldo mínimo se diera en otras instancias, incluyendo el revuelo interno de los propios partidos de gobierno.

El balance de los primeros seis meses de este año es confuso. Los dardos de la Alianza gobernante se concentraron en Michelle Bachelet y, en grado menor, en sus antecesores. Se reiteran las comparaciones, aunque no se ha vuelto a mencionar aquello de que “en dos semanas se hizo más que en 20 años de gobiernos de la Concertación”.

La voz de las encuestas sigue inmutable. La popularidad de la ex Presidenta goza de excelente salud. Y no se puede descartar que la detención de dos oficiales en retiro, acusados de provocar la muerte del general Alberto Bachelet, dé origen a un respaldo adicional. Sería una lógica reacción ante los crueles detalles de su prisión y tortura.

A ello se suma la denuncia, en Brasil, de que los preparativos del golpe estaban en conocimiento de los militares de ese país en agosto de 1973. Trascendió que en un documento del Centro de Informaciones del Exterior del gobierno brasileño, el 8 de agosto de ese año se dio cuenta de que “altos jefes militares chilenos se habían reunido secretamente en la base aérea de El Bosque, en Santiago para conocer ‘las medidas tomadas por los militares brasileños en 1964 (tras el golpe militar), a fin de determinar cuánto de esa experiencia podría ser útil en Chile’”.

Nada de esto parece conmover a los más recalcitrantes defensores del régimen que presidió el general Pinochet. No siquiera acusan recibo de la falta de ambiente para conmemoraciones como el homenaje a Miguel Krasnoff o la ceremonia del teatro Caupolicán. Parte de esa frustrada ofensiva podría ser, incluso, la campaña contra el Museo de la Memoria.

Falta poco más de un año para que se cumplan 40 desde el golpe militar. Y cada vez se percibe menos entusiasmo por la “gesta” de ese 11 de septiembre. Pero no hay olvido: la actuación del juez Mario Carroza hace imposible pasar por alto las violaciones de los derechos humanos. Respecto de que podría haber otros detenidos y procesados, el ministro precisó que “eso se va a ver, no ha terminado la investigación. Aún nos quedan por interrogar algunos testigos y personas que fueron víctimas".

La indagación no ha finalizado.

Tampoco el dolor de las víctimas y sus familias.

A. S.
20 de julio de 2012
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas