Auge y caída de ME-O

El quiebre institucional de Chile en 1973, como toda gran conmoción política y social, alentó el surgimiento de personalidades sin precedentes en nuestra historia. Marco Enríquez-Ominami, que convirtió sus poco elegantes iniciales (“ME-O”) en una poco tradicional marca de fábrica, es seguramente el más original de todos. Apoyado en la imagen heroica de su padre biológico y el renombre de su padre adoptivo, levantó una figura a la cual reciben sin vacilación connotados líderes mundiales.

Al terminar este año, sin embargo, la suerte dejó de sonreírle. Según la encuesta CEP, de ser el mejor evaluado en septiembre, cayó al octavo lugar en diciembre. Ya no aparece como el niño prodigio de la política habiendo sido desplazado por Giorgio Jackson, menos mediático pero más sólido.

El derrumbe fue rápido.

Lo último fue la encuesta CEP. Pero poco antes, cuando finalmente llegó a declarar ante la Fiscalía se quedó sin sonrisa y con pocas palabras. Al inicio del trámite, se le vio sonriente, seguro de sí mismo. No parecía acusar el impacto de las reiteradas citaciones de la Fiscalía las que eludió por semanas con una profusión de viajes por el mundo. A la salida, impávido, aseguró que había renunciado al derecho de guardar silencio… lo que fue desmentido de inmediato. Entre otras cosas, se negó a hablar de sus finanzas y su relación con SQM, la minera del ex yerno de Pinochet.

A la Fiscalía le interesa saber qué pasó con los 362 millones de pesos que SQM le habría entregado a su ex brazo derecho, el periodista Cristián Warner.

El fiscal también quiere conocer los movimientos de la cuenta bancaria de ME-O incluyendo el financiamiento de sus desplazamientos por el globo terráqueo.

El debate se centró luego en su futuro. ¿Ganó o perdió con su estrategia de hilvanar un viaje tras otro? Su primo Rafael Gumucio y muchos otros comentaristas opinan que fue un error. La devastadora encuesta CEP acotó más el análisis. Hay quienes creen que se recuperará y no aflojará en sus pretensiones políticas. Pero también hay quienes estiman que el daño puede ser irreparable… sobre todo si se considera que ha construido una carrera política sobre la base de sus habilidades comunicacionales con un menguado apoyo partidista desde que dejó el P. S.

Hasta la encuesta CEP no había vacilado en seguir escapando hacia adelante. Eso incluye el gesto de retar al ex presidente Piñera a un debate público.

Piñera tampoco habló, pero en su entorno se ironizó al respecto. Solo faltó recordar la definición de Sergio Onofre Jarpa de que hay peleas que solo son para “perros grandes”.

Hoy, en Chile, Marco no da el ancho.

A. S.
Diciembre de 2015
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas