El “diálogo” de los iracundos

La mejor y más eficiente manera de entenderse entre los seres humanos es el lenguaje. Y cuando hay dudas, nada es más útil que recurrir al diccionario.

Una gran mayoría de chilenos tenemos claro lo que queremos decir cuando hablamos de “diálogo” aunque lo describamos de diferentes modos. Aquí va una definición que resume bien su sentido:

Su origen se encuentra en el concepto latino dialŏgus (que, a su vez, deriva de un vocablo griego), un diálogo describe a una conversación entre dos o más individuos, que exponen sus ideas o afectos de modo alternativo para intercambiar posturas. En ese sentido, un diálogo es también una discusión o contacto que surge con el propósito de lograr un acuerdo.

Pero, por lo que hemos visto y escuchado, los iracundos estudiantes (¿?) que tomaron por asalto la Rectoría de la U. Alberto Hurtado, tienen una definición distinta, como si vinieran de otra galaxia.

Lo refleja dramáticamente su descripción de la “funa” de que fue objeto el rector, el sacerdote jesuita Eduardo Silva, cuya oficina fue invadida por unas 70 personas, algunas encapuchadas, que, durante dos horas, desparramaron documentos, remecieron muebles y le gritaron a Silva que “diera la cara”. Lo increpaban pidiendo que anulara las sanciones contra un grupo responsable de destrozos durante los dos meses que duró la ocupación del plantel.

Tratan de explicar su irracional actitud:

  • Nunca cometimos violencia contra el Rector. Nunca se le golpeó, solamente se le increpó”. (Fernanda Araya, vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de la UAH).

  • Mira como estamos indignados”. “Esta hueá te la va a pagar la universidad, seguro vai a tener que sacar plata de tu bolsillo”. “Ya teníai que dar la cara ya”. (Uno de los invasores)

  • La funa “se está utilizando políticamente, porque nace de un descontento generalizado del estamento estudiantil”. “La federación va a rectoría a mostrarle el descontento que existe en torno a la expulsión de 300 estudiantes, 270 por causales académicas, fruto de un cierre arbitrario de la Rectoría; y otros 25 por sumario interno, igual de arbitrario de este juicio”. (Gustavo Orellana, presidente de la Federación de Estudiantes).

Como no todo el mundo estuvo de acuerdo en este novedoso lenguaje, después de su violenta acción cinco estudiantes fueron detenidos y pasaron a ser formalizados por los delitos de desórdenes públicos, lesiones, daño simple y maltrato de obra a Carabineros con resultado de lesiones graves.

Habrá que ver qué decide la justicia en último término. Y lo que siente, en un mundo mejor, el santo sacerdote cuyo nombre lleva el plantel.

A. S.
Agosto de 2016
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas