Una ráfaga de belleza

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
eramirezcapello@gmail.com

Fina como una espada, rubia tinta, exquisitamente bella.

Torbellino de creatividad.

Lúdica sin frontera.

A sus impulsivos 30 años, hurga entre libros viejos en la Feria de las Pulgas de avenida Argentina, en el pórtico de Valparaíso de sus amores… literarios.

Es Natalia Berbelagua Pastene, escritora, crítica literaria, conductora de talleres y una multitud de oficio y ambiciones.

Estudió en la Universidad Católica porteña, pero los afanes creadores sin bridas la llevaron a la deserción.

Publicó en el cerro Cárcel, que ahora se llama Parque Cultural. Sin embargo, nada la apresa.

Lima las esposas de la burocracia y del aburrimiento.

Destaca que “La Sonrisa Vertical” es una colección de relieve e interés.

Desde su refugio en la calle Cumming, se extasía con la vista a los cerros y al mar.

A las casas policolores: en sus ventanas cuelgan calzoncillos, banderas blancas de Valparaíso.

Natalia tiene su universo amplio: trabaja en un documental que se relaciona con un herbario de 5000 especies, en la UC de Valparaíso. Crecen en Curauma,a la salida del puerto.

Incansable en su devoción por las letras, escribió otros dos libros: La bella muerte y “Domingo”, fragmentos de diálogos de su diario de vida.

La acompaña la escritora Aly Michaud, hermosa y elegante a sus 56 años.

Es alumna del taller de la juvenil Natalia Berbelagua.

Ambas dialogan con fluidez y encanto, respaldadas por su belleza y conocimiento.

Natalia se embriaga con sus talleres. Por ejemplo, en el cerro Mariposa.

Dirige un club de lectura y ha escrito guiones para la televisión.

Natalia tiene la editorial “Libros Tadeys”. Su socio es Ricardo Vivallo.

La escritora viaja a Guadalajara, México, a su prestigiosa Feria del Libro.

Con emoción, Natalia cuenta que en Quilpué está Mayra, tetrapléjica, de 32 años.

Ella pinta y escribe solo por la boca. Sus obras se venden en Alemania.

Natalia tiene hermanas gemelas de 19 años.

Curiosa, insistente y novedosa, juntaba múltiplos objetos.

Un día, decidió envolverlos y lanzarlos al mar.

Se especializa en la construcción lingüística.

Con una sonrisa, Natalia descubre una coincidencia en el origen de nuestros apellidos: Berbelagua y Capello proceden de Génova.

La interrogo sobre sus amores.

Titubea, evoca a un par de pololos y últimamente se ha dedicado más a la literatura. Natalia Berbelagua y Aly Michaud son una ráfaga de belleza.