EL QUIJOTE EN PROVIDENCIA

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
eramirezcapello@gmail.com

El semiólogo Alejandro Carreño díjome una vez: “No se puede pasar por la vida sin leer El Quijote”.

Es una afirmación acertada, inteligente y válida.

Coincido.

También hay que leer a Shakespeare, a Dostoievski. Más.

En nuestro entorno, a Gabriel García Márquez, a Mario Vargas Llosa, a Juan Rulfo.

En Chile, mis preferencias caminan por Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Daniel de la Vega, Joaquín Edwards Bello, Andrés Sabella, Luis Sánchez Latorre, Guillermo Blanco. Tantos.

El Centro Cultural de España realizó un homenaje a Miguel de Cervantes. Fueron 24 horas de lectura continua de su obra mayor, en pleno barrio Providencia, cerca de Salvador.

Siempre 311 personas cautivaron al público rotante. En la dirección, María Eugenia Menéndez Reyes, Consejera Cultural y Directora.

No hubo agotamiento porque el libro que presentaron en edición de Francisco Rico encandila y estimula.

En la inauguración, se presentaron el escritor y diplomático Jorge Edwards, el novelista Antonio Skármeta y el embajador de España en Chile, Carlos Robles Fraga. Otros artistas, intelectuales y disciplinados representantes de Carabineros. Además, vecinos y estudiantes.

Lo hice en mi silla de ruedas, acompañado de mi amigo Rodrigo Contreras, quien colecciona ediciones variadas e incluso en muchos idiomas.

Me entrevista para la radio de la Universidad de Santiago la talentosa periodista Rocío Muñoz. Quince minutos de dialogo absorbente y fluido.

Al término encuentro al periodista Esteban Valenzuela Van Treek, Director del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Alberto Hurtado.

En la contraportada se advierte sobre la edición patrocinada por la Real Academia de la Lengua en el IV Centenario de la obra: “El texto ha sido fijado a partir del examen de todas las ediciones significativas, antiguas y modernas, y con la aplicación de los métodos filológicos más rigurosos. Las notas aclaran todos los puntos que pueden plantear dudas al lector moderno y están redactadas siempre con la máxima claridad y del modo que más agiliza la lectura”.

Para cautivar a quienes se inclinan en favor de El Quijote, agrega: “Los anexos, al final del volumen, incluyen mapas, esquemas e ilustraciones, así como un amplio estudio literario e histórico de El Quijote y detallada información sobre la vida y escritos de Cervantes y sobre las primeras ediciones y el lenguaje de la novela”.

Continúa: “Un sumario del argumento permite localizar rápidamente los principales episodios del relato. Para facilitar la relectura y la consulta, la edición contiene completos índices de refranes, obras y autores citados, temas y pasajes memorables, nombres propios, palabras, locuciones y modismos”.

Un día completo de lecturas engarzadoras, sin detención ni titubeos.

Aplausos persistentes, alegría para quienes han leído y comprendido la obra y para aquellos que no la conocían y se sumergen en el nuevo encanto.

Pasado el mediodía y cerca de la clausura, la gran actriz Carmen Barros, Marianela, lee el capítulo final de la muerte de El Quijote.

Casi lloro, en olvido de que se trata de un personaje de ficción.

Vítores para el Centro Cultural de España. El Quijote cabalgó desde La Mancha hasta Providencia.