1000 trucos para hablar y escribir bien

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
eramirezcapello@gmail.com

Soledad, mi hija, llega con una maleta roja colmada de libros de redacción, gramática y ortografía.

Es mi recopilación de años de afán de lectura.

Los ordeno en un traspaso que implica que se lleve el bolso lleno de obras que ya he descartado.

Hurgo entre los nuevos.

Cautiva mi atención uno titulado “1000 trucos para hablar y escribir bien”.

Lo compré en Buenos Aires.

Recuerdo que transitaba por las librerías excitantes de ejemplares que servían a mi propósito de profesor de redacción en escuelas de periodismo.

Hojeo durante un par de horas y rescato interesantes ejemplos que me cautivan.

Comienza con las reglas principales de ortografía.

Por ejemplo, las palabras que llevan B inicial: blanco, brillo, sobre, hablar, amable.

Cuando precede a la vocal u: bulto, buque, burla, buscar.

Excepciones: vuestro, válvula, vuelco, vuelo, vuelto.

Cuando precede a la letra m: embestir, bombardeo, combinación, cambio.

Las que empiezan con ab, ob, sub: abdicación, obtener, obvio, subrayar.

Los pretéritos imperfectos del indicativo. Verbos de la primera conjugación, cuyos infinitivos terminan en AR: saltar (saltabas, saltabais), bailar, bailábamos, bailaban.

Los infinitivos terminados en bir o buir: subir, recibir, escribir, prohibir. Excepciones: servir, hervir, vivir.

Los verbos acabados en aber: saber, caber, haber. Excepción: precaver.

Infinitivos de los verbos beber y deber: bebo, bebía, debiste, deberían.

El libro es un imán cuando captura errores y abusos más comunes.

Escribimos incorrectactamente: Bebo muy poco, de vez en vez me tomo una copa.

Debemos escribir correctamente: Bebo muy poco, de vez en cuando me tomo una copa.

Escribimos incorrectamente: deducí, que era el asesino al verle las manos manchadas de sangre.

Debemos escribir correctamente: Deduje que era el asesino al verle las manos manchadas de sangre.

Entrega algunas recetas para conferenciantes: el lenguaje empleado debe tener una terminología accesible. No se trata de deslumbrar al público con términos eruditos y especializados que suenan excelentemente y dan la impresión de gran sabiduría del orador.

El lenguaje debe ser comprendido por todo el público.

Si se utiliza alguna palabra técnica deberá explicarse seguidamente de forma clara.

Los 1000 trucos son un auxilio de primera categoría para hablar y escribir bien.