ECOMAN, SUPERHÉROE

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
eramirezcapello@gmail.com

Francisco Véliz Núñez tiene 34 años y mide dos metros.

Se multiplica en disciplinas creativas y que salen del cajón de las rutinas.

Es imposible encasillarlo porque es generador de ideas, proyectos y ensoñaciones.

Desde hace ocho años se identifica como Ecoman, el superhéroe que -con sus proezas- recauda dinero en empresas privadas para verterlas en el sector público.

Estudió periodismo durante tres años, pero transita por otros caminos.

Es ecologista y se entusiasma con jardines colgantes que diseña con amor, sentido estético y variedad.

De sus manos nace uno en la Casa de Reposo “La Nueva Aurora”, para estimular a los abuelos residentes y al personal de atención.

De un muro blanco se sostienen 120 plantas en botellas de plástico desechadas, que unió con una malla de fierro.

Ecoman explica: “Básicamente hay plantas comestibles y medicinales. Además, flores de múltiples colores. La idea principal es que los residentes cambien el agua azucarada por aguas de hierbas, sacadas de aquí”.

Todo semeja un cuadro impresionista, con vitalidad en la pintura y energía en los colores.

Es estimulante oler ají, albahaca, apio, pimentón, orégano, tomillo, poleo, ruda, menta, hierba buena.

Mientras observo, evoco a Rabindranath Tagore, el poeta indio, ganador del Premio Nobel de Literatura y creador de la bella obra “El Jardinero”, que incluso alentó a Pablo Neruda en su etapa inicial.

Rescato de su poema: “El pájaro manso moraba en la jaula y el pájaro libre en el bosque. Pero el destino había cruzado sus sendas”.

El pájaro libre cantaba: “Amor, volemos al bosque”.

El pájaro enjaulado decía suavemente: “Ven tú aquí. Vivamos los dos en la jaula”.

Decía el pájaro libre: “Entre rejas no pueden extenderse las alas”.

¡Ay! -decía el pájaro preso- ¿sabré yo posarme en el cielo?

El pájaro libre cantaba: “Amor mío, entona tus canciones al campo”.

Ecoman tiene un vivero con más de 400 plantas en Maitencillo, casi todas modernas porque se introdujeron a Chile hace menos de 10 años. Entre ellas, una malva silvestre de Nueva Zelanda.

Vive a orillas del océano. Con la frescura de las olas es buzo y cazador submarino.

Véliz se confiesa pariente de Leonardo “Pollo”, el futbolista que destacó en la vecindad de Carlos Caszely. También jugaba. No obstante, una lesión temprana lo hizo cambiar de rumbo.

Mientras estudiaba periodismo en una universidad privada, trabajó en modelaje para financiar el arancel.

Su estatura atrae a las jovencitas profesionales de la Casa de Reposo, quienes admiran su musculatura cuando se despoja de su polera.

Como modelo de Rubén Campos, viajó por Estados Unidos y Europa. Hoy cuenta que grabó comerciales e hizo variadas presentaciones.

Se retiró hace ocho años, cuando creó el personaje Ecoman.

Confiesa que el ambiente se tornó frívolo y ajeno a sus hábitos e intereses.

Francisco Véliz sonríe al ver el esplendor de su jardín colgante, en el que gastó muchas horas de trabajo creativo y artesanal.

Goza con verduras y frutas. En sus ojos graba el hermoso colorido de las flores.

Prefirió otros senderos, que lo acercan al poeta indio con el perfume de sus palabras.