EL DÍA EN QUE MURIÓ ALLENDE

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
eramirezcapello@gmail.com

Eran días convulsos.

El país estaba trizado. Bipolar en la política.

La Unidad Popular caminaba hacia el marxismo y el fuego no solo se refugiaba en los discursos: en lo principal, en acciones violentas de la derecha y de la izquierda.

Cuarenta y un años después de la caída del régimen constitucional no hay serenidad para juzgar con equilibrio e independencia.

Es lo que intenta y consigue el connotado periodista Ignacio González Camus, autor del libro “El día en que murió Allende”.

La obra pone el catalejos y el catacerca en los sucesos.

Una investigación rigurosa, exhaustiva, apasionante.

Imposible renunciar a la lectura de todas sus páginas. La narración atrapa e invita a reflexionar con madurez intelectual.

Siempre genera repasos de la memoria, crea perspectivas nuevas, revela antecedentes prohibidos durante la dictadura militar.

En estilo vibrante, ponderado y valiente, el autor desentraña historias que influyen hasta hoy en el curso de la sociedad chilena.

Reproduce el último discurso de Salvador Allende: “Colocado en tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo, y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser segada definitivamente”.

Acosado en La Moneda por los golpistas, agregó: “Tienen la fuerza. Podrán avasallarnos. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, las que les señalara Schneider y que reafirmara el comandante Araya, victimas del mismo sector social que hoy está en sus casas, esperando con mano ajena conquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios”.

González Camus entrega una documentación muy generosa y ejemplar. Rearma conversaciones antaño censuradas, descubre episodios ya casi desdibujados.

Mis amigos y colegas Jorge Donoso y Jorge Andrés Richards coinciden conmigo: es el mejor libro publicado sobre ese periodo.

Un diálogo entre el almirante Patricio Carvajal y Augusto Pinochet estremece e indigna: “Se mantiene el ofrecimiento de sacarlo del país. En el avión se cae, viejo, cuando vaya volando”.

-Conforme, conforme -dijo Carvajal con una risa a medias- vamos a proponer que prospere el parlamento ese.

Páginas más adelante el expresidente del Colegio de Periodistas y perseguido por el régimen militar, reproduce otra orden de Pinochet: “El señor Allende y el otro, el señor Puccio hay que tirarlos…”.

Luego algo doloroso e insólito: “-Gustavo y Augusto, de Patricio. Hay una información del personal de la Escuela de Infantería que está dentro de La Moneda. Por la posibilidad de interferencia, la voy a transmitir en inglés: they say that Allende committed suicide and is dead now. Díganme si lo entienden”.

Ignacio González Camus, quien estudió en la Universidad de Chile, rescata otra orden de Pinochet: “Que lo metan en un cajón y lo embarquen en un avión, viejo. Que el entierro lo hagan en otra parte, en Cuba. Si no va a haber más pelota p’al entierro. Si éste, ¡hasta para morir tuvo problemas!”.

Todo subyuga en “El día en que murió Allende”. Como sus palabras: “Si hay un golpe aquí va a venir una etapa muy dura, muy larga, y yo, por mi edad y mis costumbres no serviría para ser parte de una resistencia clandestina. Más bien sería una carga que una ayuda”.

González Camus es fiel militante demócrata cristiano. Eso no lo limita para escribir este libro, independiente, con gran y excelente documentación. Imperdible.