PERIODISTA TODOS LOS DÍAS

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
eramirezcapello@gmail.com

El 11 de julio se celebró el Día del Periodista. Lo disfruté. Reflexioné sobre la defensa de libertad de expresión y la ética.

Es una fecha consagrada por nuestro Colegio, que presidí entre 2000 y 2002.

Es una profesión que amo, en la que ya llevo 48 años persistentes e irrenunciables.

Cuando egresé de la Escuela de la Pontificia Universidad Católica, el profesor Nicolás Velasco del Campo, director de “Las Últimas Noticias”, me llevó a ese diario.

Mi primer jefe fue Julio Martínez, el trovador del futbol, a quien admiraba desde niño.

A los catorce años le escribí para decirle que deseaba ser periodista. Le dedicó 15 minutos a mi carta en su programa radial y me alentó a seguir en lo que García Márquez llama “el mejor oficio del mundo”.

Estuve 33 años allí. Viajé a muchos países y escribí miles de columnas, con epígrafe de A Mi Manera y Palabra de Hombre, que tanto me han plagiado.

Simultáneamente trabajé en “Ercilla” con Emilio Filippi y Abraham Santibáñez. Luego, cuando los nuevos propietarios de esa revista presionaron al equipo para ser sumisos de la dictadura militar, renunciamos todos.

Fue un gran gesto ético. Pronto se creó el semanario “Hoy”, de estilo interpretativo y crítico del gobierno militar.

Mi tránsito ha sido solamente en medios escritos, por decisión muy fuerte.

Además, he escrito manuales de redacción y hecho clases en varias universidades.

Me indigna que los comentarios deportivos los hagan ex futbolistas titubeantes y casi monosilábicos. La mayoría dice “erra el penal”.

Lo correcto es yerra.

Lamentablemente muchos grandes periodistas de deportes cultos y documentados tienen trabajos menores o están cesantes. De todas las generaciones.

Renato González, Mr. Huifa, maestro de Julio Martínez y de Raúl Hernán Leppé, ironizaba: “Yo nunca he sido gallina, pero sé cuándo un huevo está bueno o malo”.

También me incomodan las rubias teñidas con rostros restaurados y bustos con silicona que invaden los canales de televisión. Rechazo a los noteros de la farándula.

Admiro a muchos periodistas de ciertos diarios y de la televisión.

A varios de ellos les hice clases y los aplaudo con alegría.

Me incomodan los colegas jóvenes que no buscan en archivo o internet la identificación de grandes personajes del pasado, cuyas fotos publican sin datos confirmados.

Peor incluso: muchas crónicas y reportajes no tienen fuentes claras, responsables y especializadas. En otros casos, se apela al plagio.

Proclamo que el Colegio debe recuperar la potestad ética y la autorregulación. El régimen militar quitó el histórico hábito de pertenecer todos los profesionales a la Orden.

Auspicio que los egresados universitarios se integren para renovar y aportar ideas junto con los experimentados.

Los malos sueldos muchas veces los ahuyentan.

Acepto que el 11 de julio sea el Día del Periodista.

Pero creo que somos profesionales con pasión todos los días. Sin renuncia ni sosiego.