OTRO MUNDO DE ALY

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
eramirezcapello@gmail.com

 

Primera escena.

Briosa, eléctrica y elegante en un bar de la isla San Andrés, de Colombia. Se acerca un joven, tal vez atraído por el magnetismo de Alicia Michaud. Conversan con fluidez y él le propone que aprenda a bucear. Atrevida, ella acepta. Ensayan en una piscina y se decide.

Turgente, brava y valiente, se lanza al mar de aguas cálidas y nada en la vecindad de corales y arrecifes. Disfruta y se deleita ante la cámara fotográfica que captura sus formas tentadoras.

Solo después se entera -con sorpresa- de que podría encontrarse con tiburones. Pero se trata de una broma de su guía.

Es la imagen que ilustra la portada de su libro de poemario “Otro Mundo”, que firma con su seudónimo literario: Aly Michó. El pórtico para una obra audaz y subyugante.

 

Segunda escena.

Nació en 1959 en Valparaíso, con la espuma insolente de las olas y el océano Pacífico, paradójico nombre para una autora tan llena de energía.

Desde adolescente vive en Quilpué, donde conoció a su marido, Edgardo Lizardi Cisternas. Tienen dos hijas: Ángela Paz y Paula Soledad, hoy ingenieras comerciales. Ya es abuela .

En 1983 Alicia y su esposo crearon una empresa de corretaje de propiedades. Tuvieron prosperidad y en marzo de 2012 ella optó por retirarse y se consagró a lo que ama: la escritura. Especialmente la poesía, en la que vierte su pasión y su exquisito talento.

Antes se integró a talleres literarios. Primero con Marcelo Novoa, profesor de la Universidad de Valparaíso, quien le enseñó estructura y la oriento para su primer libro. Luego estuvo con Rolando Garrido Quiroz, su gran maestro.

Participó en antologías y congresos de poetas.

 

Tercera escena.

Llega de chaqueta violeta, botas lustrosas y pantalón ceñido. La acompaña Evaristo Cortez, mi condiscípulo desde la infancia y su colega en otros días.

La miro y me engarza un título: “Huelo a hembra”.

Rescato algunos versos:

Renuevo mi vida
mi libertad…
cada día
y caigo rendida
cuando recuerdo
que he paladeado tu cuerpo
que sabe
a bullicio…
a caverna…
a escondite…
Me inquietan
las trampas de tu cariño y …
medito en clave.
No permito que descubras
mi deseo exuberante
que agoniza
ante esta pasión
que arde dentro de mí…
que solo nuestros sudores
la aquietan”.

Aly Michó huele a hembra .