MARCHA DE LA EMOCIÓN

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
eramirezcapello@gmail.com

Al lado, el rumor del Mapocho y el proyecto de navegable, acaso como el Sena de su añorado París del exilio.

Al frente, un río humano: niñitos calvos con el cáncer corrosivo, ancianos en sillas de ruedas, jóvenes de vidas tronchadas por médicos negligentes.

Más allá, abuelas jubiladas con 150 mil pesos y que necesitan 800 mil para sus remedios. (¿Por qué ironía semántica jubilación deriva de júbilo, alegría, gratitud?).

Multitudes desde plaza Baquedano al puente Purísima, en la vecindad del Parque Forestal, en el centro de Santiago. Como en la fábula del flautista de Hamelín, el periodista y académico Ricarte Soto las convocó para que respaldaran uno de sus grandes sueños: el Fondo Nacional de Medicamentos, que presentará a los candidatos presidenciales.

El cáncer lo asedia y lo enfrenta con decisión y coraje; entereza y paradójico humor; entusiasmo y claridad.

Valiente, tenaz, lúcido. Coanimador de “Buenos días a todos”, pone el talento y la inteligencia, aunque se trate de temas frívolos. En radio Cooperativa luce su estilo sarcástico y culto.

Todo ese equipo lo acompañó con solidaridad y afecto. Entre ellos, mis ex alumnos José Miguel Viñuela, Paula Ovalle y Julián Elfenbein, quienes también me mostraron su afecto y energía por mi tetraplejia, generada por una infiltración el 21 de febrero de 2011 en el Hospital Clínico de la Universidad Católica.

En la Marcha de los Enfermos hubo denunciantes con letreros que pedían subvención para medicamentos de enfermedades catastróficas. Otros demandaban salud digna para todos. Algunos exigían: “Basta a las filas y esperas”.

En el escenario, Ricarte Soto presentó a Cecilia Serrano, bella periodista, ex miss Chile, magnífica conductora del noticiario de TVN, concejala de Las Condes y su esclerosis múltiple; a Paulina Nin de Cardona, animadora de televisión con el mal de Crohn. Y tuvo la gentileza de incorporarme porque no puedo caminar, beber ni comer, salvo por sonda y asistencia de la fonoaudióloga Camila Torres. Me acompañaron Verónica Amigo y Divians Galleguillos con el soporte médico.

Un cartel hecho con pulcritud y esmero por Maribel Bahamondes, publicista, decía: “Periodista y profesor Enrique Ramírez Capello, tetrapléjico, gastos médicos millonarios. Perdí mi trabajo, mis ahorros y ¡mi casa!”. Ese y otros los sostenían Soledad, mi hija, mis fieles hermanos Patricia, Claudio, Agustín y todas sus familias. Además, mis colegas, amigos y ex alumnos.

Ricarte Soto fue magnético y convincente en su campaña. Abrió el pórtico a los políticos. Es hora de que ellos adhieran y apoyen una necesidad de millares de enfermos. En caso contrario, no tienen remedio. Porque fue la marcha de la emoción.

Click en cada fotografía para ver en grande