MILLAS, UN GRANDE

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
eramirezcapello@gmail.com

Mediananoche.

El vino oscuro sabe grato, una delicia báquica. El anfitrión genera la tertulia. Un grupo de estudiantes ya maduros escucha con silencio y admiración. Dos invitados de larga y notable andadura periodística magnetizan a la audiencia.

Son Hernán Millas Correa y Mario Gómez López.

Un venero de anécdotas, secretillos de personajes públicos, desprovistos de su imagen estatuaria y de solemnidades y cinismos oficiales. Despojan a presidentes y parlamentarios de las ramplonerías de biógrafos y relacionadores públicos.

Gómez López recuerda entrevistas con su inseparable amante: una gigantesca grabadora. En un ejercicio de humildad, llama “maestro” a Millas.

Este cautiva con historias e historietas de su profesión, que se inauguró en 1946. Entonces, en la excelente vecindad de Orlando Cabrera Leyva, entrevisto al cantante, charro y galán mexicano Jorge Negrete.

Esa exclusividad le abrió el pórtico de “Ercilla”, semanario que dirigía Julio Lanzarotti, con destreza y creatividad.

En su libro “Periodismo interpretativo”, Abraham Santibáñez incluyó el texto en su antología de grandes.

A sus 92 años, Millas aún escribe su columna en esa revista. Sátira política, humor desternillante, pirotecnia del verbo.

Además, trabajo en “Clarín”, diario popular, de inigualable circulación.

Incisivo, cáustico y visionario, fue un hito de relieve en el periódico dirigido por Alberto “Gato” Gamboa.

Un reportaje ácido que involucraba a Enrique Ortúzar, ministro de Justicia del gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez, allanó el áspero camino a la “Ley Mordaza”. Ello agitó nuestras primeras defensas de la libertad de expresión, en la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica.

Ya con muchos años de oficio, Millas fue redactor de “Ercilla”, de “Hoy” y de “La Época”, con la dirección de Emilio Filippi.

Ercilla” cumplió recientemente 80 años, con algunas discontinuidades.

En la edición especial, evoca a Lenka Franulic y a Luis Hernández Parker. Ella, culta, autónoma, una de las primeras mujeres consagradas a esta profesión adsorbente. Bohemia como todos sus colegas, entrevistó a mandatarios e intelectuales. Su obra sobre cien autores contemporáneos es una excelente lección de periodismo y literatura.

Hernández Parker, inapelablemente el mejor comentarista político. “Lo dijo Hachepé” era sinónimo de garantía y certeza.

Trabajé en “Ercilla” y en “Hoy” y fui testigo de cómo rescataba apuntes en boletos y papeles sueltos.

Padece de una enfermedad crónica: el periodismo. Es autor de libros en los que cuenta la historia chilena con gracia y estilo vivo.

Son las 3 de la mañana y vuelvo a la tertulia con Hernán y Mario. Los estudiantes graban en lo más profundo: sus corazones. Con una certeza en su caja de seguridad: Millas es un grande.