PEDACITO DE FELICIDAD

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
eramirezcapello@gmail.com

La entrevista del programa “Buenos a Todos” duró 17 minutos. Mis exalumnos José Miguel Viñuela y Andrés Vivanco dialogaron conmigo.

Eso generó una gran y amable reacción. Sin pereza ni holgazanería, selecciono una carta tierna y bondadosa que me hizo llorar y paradójicamente alegrarme.

La transcribo:

“Estimado profesor Enrique:

Me llamo Antonia y el 1 de febrero vi en qué estado está y me llegó al corazón verlo así. Me gustaría donarle algo, pero no puedo, ya que tengo solo 11 años. Los cumplí el 29 de noviembre.

Sólo le quería decir que la vida sigue. Ya sé que estar tetrapléjico no se va nunca, pero al menos puede escribir, hablar y leer.

Hay que ver lo positivo de las cosas, como dice mi mamá. Viendo lo positivo, no quedó completamente tetrapléjico. Como dije, puede hablar y escribir.

Ya me imagino cómo se siente por tener que vender sus cosas y no pueda ser profesor. Cuando tenía terapia el año pasado por mis molestosos compañeros, la tía Myriam (la sicóloga) siempre decía: “Es difícil, pero no imposible”.

Quise escribirle para que tal vez así pueda subirle un poco el ánimo y para que me conozca.

Sobre mí:

He pasado a sexto básico y mis clases empiezan el 4 de marzo. Voy en La Scuola Italiana de Valparaíso, mejor conocida como SIV. Mi anterior colegio fue la Scuola de Viña, pero me fui porque mis compañeros eran una pesadilla. El año pasado hacía Voleibol en La Scuola de Valpo e incluso fui a la Scuola de Santiago para participar en los Giochi della Giuventù (Juegos de la juventud) y yo con mis amigas de la Scuola de Valpo ganamos el tercer lugar. Cuando sea grande quisiera ser cantante, actriz y, tal vez, escritora.

Soy amigable, simpática, chistosa, enojona, gritona. A las personas que me tratan bien las trato bien, y a las personas que me tratan mal… bueno, usted entiende. Me gustan los gatos, los delfines y los pingüinos.

Cómo soy:

Mido 1,63 y peso 62 kilos. Tengo los ojos café oscuro y el pelo café oscuro, corto hasta los hombros con una chasquilla hacia la derecha. Tengo la piel clara y soy diestra. Espero que se haya hecho una imagen de mí.

También espero que le haya gustado que le escribiera una carta. A pesar de no haberle donado nada, espero haberle donado un pedacito de felicidad.

Saludos a usted y a su hija”.