IVÁN, EL TEMIBLE

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
eramirezcapello@gmail.com

Me abruma la telebasura.

Me incomodo por los tropiezos idiomáticos de los desanimadores.

Caen en redundancias, repeticiones innecesarias: hace años atrás, por ejemplo: A veces, en cacofonías, sonidos desagradables en el encuentro de sílabas. O en desaciertos en el uso de gerundios, que siempre deben indicar anterioridad o simultaneidad de acciones.

Algunos conductores de noticias dicen que una madre mató a su hija y “luego” se suicidó. ¿Puede autoeliminarse “antes”?

Cuando me escandalizo con tanta hojarasca, descubro el libro “Habilidades lingüísticas y comunicación”, de Iván Sandoval Fuenzalida, editado por la Universidad Mayor.

En el pórtico anuncia sus propósitos: escucho, entiendo, escribo.

¡Santa trinidad!

En su hogar de San Bernardo, donde comparte con Norma, su amada, investiga, crea y recrea

Restaura sus ensayos, desde que se tituló de profesor de castellano en la pretérita Universidad Técnica del Estado.

Entonces ya compartió con Manuel Antonio Contreras y Fernando Guardiola, sus compañeros de largo e inteligente tránsito.

Y desde hace 24 años con un redactor amante del buen uso del idioma, en la formación de futuros periodistas de la Universidad Diego Portales.

Metódico y lúcido, claro y sencillo, seguro y certero, Sandoval escribe con propiedad y coherencia.

Conoce a fondo la materia y la transmite con armonía, al alcance de todo lector.

Es magíster en Ciencias de la Educación y experto en comunicación.

Ayuda a superar dudas “en los ámbitos del escuchar, hablar, leer y escribir”.

Identifica problemas y sugiere soluciones. No obstante, admite que el usuario debe decidir frente a dificultades y a su resolución.

Su estudio tiene el afán de contribuir a la expresión oral y escrita.

Ferviente apóstol del castellano culto formal que se usa en Chile.

Llama a la motivación para interesar a los estudiantes, tanto en lo personal como en lo profesional.

Entrega recetas para preparar una exposición oral o para improvisar.

Enseña a argumentar, respirar y a enfrentar a la audiencia.

Suelta -de modo sintético y fácil- observaciones para la argumentación.

Cita al peruano Alfredo Bryce Echenique:

No existe manjar más sabroso que las relecturas. Cuando al abrir un libro, lo observo lleno de marcas a lápiz, acotaciones y comentarios marginales, puedo creer que aquel libro es algo vivo, actual, que es portador de trozos de nuestra vida pasada”.

La obra de Sandoval es clara, precisa y didáctica.

Cuando se trata de asuntos idiomáticos, Iván es temible.