¿PEOR ES MASCAR LAUCHAS?

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
ecapello348@yahoo.es

Fue una fría mañana de otoño.

La niebla esmerilaba los vidrios de la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales.

Yo leía un ensayo sobre dichos populares, escrito por el profesor y filólogo Leopoldo Sáez.

Llegamos a una expresión que siempre me había extrañado: “Peor es mascar lauchas”.

Asquerosa conclusión de alguien que se quedaba sin dinero.

Una alumna de Concepción levantó su mano derecha y me dijo: “Profesor, mi abuelita me contaba que la expresión original era peor, es mascar la hucha”.

Tenía razón: la hucha es una alcancía, un monedero.

La pronunciación rápida deformó algo lógico, coherente. Lo peor era mascar la antigua chauchera y no un roedor.

Años después se lo conté a Sáez y lo sumó a sus investigaciones.

Un día fui a la Escuela de Arquitectura en la que estudiaba Soledad, mi amorosa hija. Su director, Claudio López conversó conmigo algunos asuntos idiomáticos. Le informé de ciertos ejemplos de mi maestro Guillermo Blanco, cuentista y periodista, y de mi colega y amigo, el profesor Iván Sandoval Fuenzalida.

Se rió.

Con un tonillo irónico, López me planteó: “sabes como se prepara el chancho en piedra”.

La cocina no es una de mis excelencias, pero intenté una respuesta: tomate, ají, cebollín, cilantro.

Todavía no sé si ésos son los ingredientes.

A punto del sarcasmo López me interrogó: “¿Tiene chancho?”.

Repliqué que no. Y él me explicó: “La expresión correcta es chanco en piedra y el habla popular y la velocidad la transformaron”.

Es armónico, porque todo se chanca en un mortero de piedra o de madera.

Tal vez, ni el grupo musical “chancho en piedra” lo sabe.