LA PERIODISTA QUE SE ATREVIÓ (1)

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
eramirezcapello@gmail.com

(Este es el primero de dos comentario en recuerdo de nuestra colega Patricia Verdugo)

Patricia Verdugo estudió en la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica.

En primera instancia, se casó con su compañero Edgardo Marín.

Javier Rebolledo rastreó la vida profesional de Patricia y recogió antecedentes que ponen de relieve su personalidad.

Ella trabajó en la revista Ercilla, que dirigía Emilio Fillippi.

Cuando tuvieron el acento en la discrepancia por la dictadura militar, renunciaron todos y crearon el semanario Hoy.

Lo sé porque integre ambos equipos.

Ella colaboró en una época en Escuela Militar. No por ello se amarró las manos, aunque tuvo problemas con algunos lazos familiares.

En su biografía, se narra: “Pinochet era el ícono irrefutable y ella había colaborado activamente en la creación del dossier de información que el juez español Baltazar Garzón utilizó para ordenar su detención en Londres. En la arista chilena, su trabajo fue parte clave de la investigación del ministro de la Corte de Apelaciones Juan Guzmán Tapia, quien decidió iniciar el trámite de desafuero, aprobado en el 2002 por la Corte de Apelaciones de Santiago”.

Prosigue:

Por todo eso, fue duro, algo súper contrario a la imagen de celebración que hubo por parte de los que podrían sentirse víctimas. Ella veía con claridad que el morir sin pagar era una pésima señal a la juventud y al futuro, en el sentido de que esto no se vuelva a repetir. Y en la visión personal, murió su antagonista. Ella me dijo que su cáncer se había iniciado con la muerte de Pinochet”, recuerda su hijo Diego.

Los datos son categóricos: cáncer de vesícula biliar. Poco más de un año después, el 13 de enero del 2008, Patricia murió en el Hospital Clínico de la Universidad Católica. “Para mí fue un misterio que no se hubiera muerto antes. Está documentado que el cáncer se encuentra asociado a las vivencias dolorosas, y ella tuvo muchas”, cuenta Odette Magnet, periodista, una de sus amigas entrañables.

En ese tiempo, ella adhería a la posición de que el golpe había sucedido y fue parte de los muchos que pensamos que debió suceder, ya que el desorden era tal que algo tenía que pasar. Y todos pensamos, mi papá también y probablemente Patricia también, que iba a ser corto, con una transición y una vuelta a la democracia”, recuerda su hermano Sergio.

Correr con ella en brazos agonizando, por la escalera y luego salir de la casa “Y recuerdo el color del cielo cuando el médico me apartó para asistirla y alcé la mirada clamando auxilio”.

Su padre era militante del Partido Demócrata Cristiano y desapareció el 20 de julio de 1976. Al día siguiente, apareció muerto a un costado del río Mapocho, a la altura de las oficinas de TVN. Ese día, en medio de un dolor que no le permitió guardar aquellos momentos de forma detallada, en la misa de despedida terminó dando gracias junto al sacerdote por tenerlo con él.

Patricia, ahora mismo hay cientos y cientos de hijas como tú que están buscando a sus padres desde hace meses. Los hicieron desaparecer, por lo menos aquí tenemos la certeza de lo que pasó”, le dijo el sacerdote Percival Cowley.

Lo concreto es que su hermano Roberto se alejó y continuó su trabajo en el Ejército. La siguiente, María Cristina, también militar, tuvo un camino parecido, mientras que Sergio y Patricia permanecieron unidos.

Con el tiempo, las asperezas no se limaron.